Una audaz experiencia sonora que amplía los límites de la música

Por: Carlos Salatino

Un compositor y un físico -Oscar Edelstein y Manuel Eguía- acondicionaron una sala de la Universidad Nacional de Quilmes, donde montaron una ópera experimental. La utilización de tecnologías específicas logra que ese espacio se transforme en un instrumento musical.

Teatro, música y física. Tres elementos que encuentran su espacio en la ópera Viaje a la Catedral de Santa Mónica de los Venados de Oscar Edelstein y Manuel Camilo Eguía, que se estrenó  en la Sala Cristal Sónico del Auditorio Nicolás Casullo de la Universidad Nacional de Quilmes.

La obra, que cuenta con la dirección musical de Edgardo Palotta, tiene un nutrido elenco de músicos y cantantes. Su rasgo distintivo es que postula un acercamiento diferente entre el arte musical y la ciencia acústica, resignificando ambos conceptos y otorgándoles características innovadoras, aseguran sus creadores.

Edelstein, reconocido compositor argentino de música contemporánea, adopta para sus composiciones diferentes elementos sonoros en los que conviven instrumentos formales a los que suma la utilización de la tecnología y procedimientos electroacústicos a través de aparatos que modifican los sonidos.

En esta oportunidad, y junto con Eguía, doctor en Física y creador del Laboratorio de Acústica y Percepción Sonora de la Universidad Nacional de Quilmes, encara su nueva obra mediante la utilización del cristal sónico, un material con el que se pueden construir espejos, lentes y prismas acústicos que modifican la percepción sonora del espacio. Por ejemplo pueden crear la sensación de que un sonido sale de un determinado lugar de la sala cuando en realidad proviene de otro.

Edelstein ha incorporado este elemento en algunas de sus obras más recientes, como Cristal Argento I, estrenada en Suiza y Alemania por la Basel Sinfonietta.

En ella interactúa la orquesta en vivo, cuyo sonido es procesado por  uno o varios dispositivos de cristal sónico.

Para su nueva creación se adaptó el Auditorio Nicolás Casullo para albergar una compleja estructura formada por una grilla de tubos y columnas que permiten focalizar, direccionar, modificar y amplificar el sonido. De este modo el espectador tendrá la sensación de que fuentes sonoras convencionales representadas por un ensamble integrado por vientos, piano, cello, contrabajo y percusión hacen que los sonidos se aceleren, de desplacen y se modifiquen cuando en realidad estos fenómenos son el resultado del efecto que genera el cristal sónico sobre los instrumentos.

Al ensamble se suman diez cantantes que representan los personajes de esta ópera de vanguardia. También ellos interactúan con la tecnología y el espacio, que adquiere una importancia primordial en el desarrollo argumental y sonoro de la obra.

El diseño y la configuración de sala están íntimamente integrados a la partitura compuesta por Edelstein. Ambos forman un conjunto homogéneo que hace que la sala sea incorporada como un nuevo instrumento musical. De esta manera se alteran las propiedades del espacio acústico durante la performance mediante continuos cambios en su arquitectura.

El público también toma parte activa de la función, ya que su participación implica experimentar diversas sensaciones ni bien atraviesa la entrada al recinto.

La Sala Cristal donde se desarrolla la obra está precedida por una antesala denominada Cámara Ciega a la que el público ingresa en grupos limitados y permanece quince minutos en oscuridad total. La privación de la vista sensibiliza y estimula la capacidad auditiva.

Al ingresar a la Sala Cristal el sentido de la vista se recupera poco a poco, pero se subordina a la experiencia auditiva. La iluminación de los tubos destaca los puntos de focalización de los cristales y permite identificar los desplazamientos de las fuentes sonoras. Cada representación de la obra es única, nunca se repite del mismo modo.

Según Edelstein, cada representación funciona como la memoria humana: evoca y recrea sin repetirse de forma idéntica. 

«Siento que con Eguía -dice- hemos creado, a partir de la Sala Cristal Sónico, un nuevo lenguaje que tendrá consecuencias relevantes e impredecibles en el plano de la perspectiva acústico-musical, sobre todo cuando sus usos y aplicaciones se vayan haciendo más conscientes y sus metodologías y técnicas sean mejor dominadas».

Viaje a la Catedral de Santa Mónica de los Venados I. 

Sala Cristal Sónico de Oscar EdelsteinManuel Camilo Eguía

Auditorio Nicolás Casullo – Universidad Nacional de Quilmes (Roque Sáenz Peña 352, Bernal)

5 de abril, 19.30. 6, 12 y 13 de abril 19.30 y 20.30.

Reservas gratuitas limitadas a la capacidad de la sala.

Más información: info@salacristalsonico.com

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