Una novela “sin corsé” de un escritor prolífico y amante empecinado

Por: Tomás Villegas

Publicada originalmente en 1946 y reeditada recientemente en una colección conjunta de Anagrama y Acantilado, su germen fue la relación con una de las muchas mujeres con las que intimó el famoso autor que le dio vida al comisario Maigret.

André Gide lo consideró el novelista más importante del siglo XX. Escribió, sin contar los libros que firmó con seudónimo, 191 novelas. Al finalizar la segunda Guerra Mundial se cernieron sobre él una serie de sospechas de colaboracionismo nazi –reforzadas por ciertos escritos antisemitas de juventud–, por lo que se exilió en los Estados Unidos en 1945. Supo confesarle a Fellini que había intimado con más de diez mil mujeres. De una de esas experiencias habría surgido el germen de la encantadora Tres habitaciones en Manhattan, publicada en 1946 y rescatada ahora gracias a una bella colección fruto del trabajo conjunto de las editoriales Anagrama y Acantilado. Hablamos, claro, del belga Georges Simenon (1903-1989). Prolífico, nómada, compulsivo, empedernido fumador en pipa e inventor del mítico detective Maigret, protagonista de más de setenta de sus novelas policiales.

         Tres habitaciones en Manhattan se inscribe en lo que el autor denominaba, a diferencia de las tramadas por las rígidas fórmulas policiales, “novelas duras”: historias libres del corsé de género, con vida propia y con las ambiguas reglas que puede dictar, en todo caso, el contradictorio corazón humano. Simenon solía afirmar que los inicios se le antojaban como una ecuación geométrica: “Tengo un hombre y una mujer –afirmaba–: ¿qué mecanismos pueden impulsarlos a llegar hasta los límites de sí mismos?”. Y sobre un hombre y una mujer versa, en efecto, Tres habitaciones…; un hombre y una mujer, Françoise y Kathleen, que podrían ostentar cualquier otro nombre, puesto que Tres habitaciones… gira alrededor –digámoslo de nuevo– de dos seres humanos agitados por el soplo helado de un miedo ancestral: la soledad.

         Las tres de la mañana de una madrugada cualquiera en Manhattan. Insomne, atento a los movimientos que llegan de la habitación contigua en la que una pareja vive, a su modo, un amorío, Frank decide salir de la desordena habitación que alquila hace unos meses para olvidar, merodeando por calles y avenidas iluminadas, su terco insomnio. Los taxis avanzan en silencio. Un bar nocturno baja sus persianas. Dos borrachos sobre la vereda se estrechan en un abrazo, en un apretón de manos. No quieren separarse. No quieren despedirse. Unos pocos transeúntes apuran el paso. Frente a él, ahora, una cafetería abierta. En su interior, sin proponérselo, conoce a Kay, una mujer que le cuenta su vida exótica, de jirones literarios, y que anida en su voz grave un temblor trágico, animal. “Era un sonido un poco sordo y hacía pensar en una herida mal cicatrizada”, –asegura el narrador– “en un dolor que ya no se sufre conscientemente pero que uno guarda, suavizado y familiar, en su interior”. Dolor que comparte, sin saberlo aún, con el hombre que la escucha.

Al salir de la cafetería se desplazan por una Quinta Avenida cambiante, ya opulenta y dinámica, ya sumisa, ya apagada. Avanzan, ingresan a otros bares, instalan en sus mentes una primera noche de ensueños, irrepetible. Sobrevuela en ellos el miedo a lo que pudiera implicar un parate, un destino final. Ella dice no tener domicilio por el momento, y él, ya lo sabemos, se avergüenza del penoso cuchitril que alquila. Mejor así, la noche neoyorquina se les abre en su infinito abanico de posibilidades. El resto deberá correr por su cuenta.

         Luego de una primera noche juntos en un hotel, se lanzan, de nuevo, a la calle. El narrador sostiene: “A la larga, aquella marca silenciosa en medio de la noche adoptaba el aire solemne de una marcha nupcial, y los dos se daban tanta cuenta de que se apretaban más el uno contra el otro, ya no como dos amantes, sino como dos seres que hubiesen errado largo tiempo en la soledad y que por fin hubiesen obtenido la gracia inesperada de un contacto humano”. Esto mismo, de hecho, es lo que persiguen ambos con desesperación: franquear, por fin, la barrera que los aísla y entablar así el contacto último que selle la certeza irrebatible de la unión eterna para que su apetito de humanidad, al decir de Simenon, sea, de una vez y para siempre, saciado.   

Compartir

Entradas recientes

Allanamiento en la Asociación de Anestesia: «Somos los primeros que queremos que esto se aclare»

Fue en el marco de la causa por el robo de fármacos del Hospital Italiano.…

35 mins hace

Brutal represión a estatales en San Luis: “Hay numerosos trabajadores y dirigentes heridos”, denunció ATE

Durante la apertura de sesiones ordinarias, fuerzas de seguridad provinciales atacaron trabajadores estatales que reclamaban…

1 hora hace

La UBA reconoció a Carlos Heller como Doctor Honoris Causa

El referente del movimiento cooperativo, titular del Banco Credicoop y columnista dominical de Tiempo Argentino…

2 horas hace

Escándalo de la «Propo Fest»: «Al Hospital Italiano lo dirigen timberos de la salud»

Los trabajadores y trabajadoras nucleados en la Agrupación Bordó de Sanidad denunciaron graves irregularidades en…

2 horas hace

Adorni no se va (por ahora): los Milei sostienen al jefe de gabinete para evitar que se desmadre el gobierno

El presidente se reunió con el vocero en Olivos. Le prometió que lo mantendrá en…

2 horas hace

Las claves de Artemis II: la misión que vuelve a la Luna después de 50 años, con aporte de universidades argentinas

Comandado por la NASA, será lanzado este miércoles a la tarde desde Cabo Cañaveral, con…

4 horas hace

«Orgullosamante cerca», el lema que une al reclamo histórico de Malvinas con el turismo

El Corredor de la Ruta Azul sigue la traza de la Ruta Nacional 3, entre…

4 horas hace

Macri reclama 27 mil millones a Kicillof por atender a bonaerenses indigentes

Ante el ataque del jefe de Gobierno porteño, la respuesta estuvo a cargo de Andrés…

5 horas hace

Menos colectivos: empresas anuncian recorte de servicio, por aumento del gasoil

A través de un comunicado, las cámaras empresarias de colectivos apuntaron contra el Gobierno por…

5 horas hace

“Diversidad, género e inclusión en el cómic”, una muestra en la Biblioteca Nacional que aborda temas polémicos de actualidad

Organizada por el Centro de Historieta y Humor Gráfico Argentinos de esa biblioteca, "Diversidad, género…

5 horas hace

Lo que viene para la selección, ya en la cuenta regresiva para el Mundial

Los últimos dos amistosos de Argentina serán en el exterior, ante Serbia y un rival…

5 horas hace

Bruce Springsteen en el inicio de su gira: “El país que amo está en manos de un gobierno corrupto, racista, imprudente y traidor”

El músico inauguró su tour "Land of Hope and Dreams" con un show cargado de…

6 horas hace