Aranguren comparó la situación energética con la convertibilidad de la década del ´90.

«Acá nos hemos acostumbrado durante la última década a vivir una convertibilidad energética, así como durante 10 años en los 90 vivimos una convertibilidad monetaria y creímos que un peso era un dólar, acá creímos durante muchos años que la energía era gratuita y que podíamos cobrar la energía a un precio distinto a lo que vale en el mundo. Eso obviamente termina en una explosión», insistió el funcionario, además de remarcar la necesidad de frenar el consumo: «Tenemos que ahorrar en gas. El problema de Argentina es que no tiene energía. En los últimos 10 años hemos destruido el sistema energético.
En cuanto a la resolución 129 que establece un tope de 400 por ciento de incremento para las facturas de gas de usuarios residenciales y del 500 por ciento para los comerciales, sostuvo: «Tenemos que bajar el costo de producción de energía eléctrica y de gas y después ir trasladándolo a lo que la gente pueda acceder en función de cómo le vaya yendo al país».
«Al que le aumenta cinco veces la tarifa tiene un incentivo para ahorrar. Estamos viendo que la energía más barata es la que se ahorra y la más cara la que no se tiene y ese es el problema que tenemos hoy», resumió Aranguren.
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