El colega español Pascual Serrano recuerda que cuando ese faro periodístico que fue el polaco Ryszard Kapuściński corregía trabajos a sus alumnos, los devolvía con comentarios como el siguiente: “Es importante que no te contagies de esa enfermedad terrible que es la indiferencia.”
Los trabajadores de Tiempo torcieron el destino manifiesto al que intentaron condenarlos un puñado de inescrupulosos. Que lo sepan: no pudieron.
Gracias a cada uno de los que acompañó y acompaña. A los compañeros de estos años que están acá sin ser por el momento parte de la cooperativa. Al respaldo genuino de otros trabajadores, como por ejemplo los queridos canillitas. Gracias, por tanta generosidad.
El camino asoma largo, empinado y tal vez pedregoso. No asusta. Será encarado con la fuerza de siempre. Ese es uno de los principales desafíos.
Con la frente alta y la palabra firme, sin lugar para olvidos, ni contagiados de indiferencia, acá estamos, acá seguimos: haciendo periodismo.
Volvimos.
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