Edgardo Esteban, periodista, ex futbolista y ex combatiente, recuerda que Maradona malviniza desde el pueblo, no desde el poder. Como en el 82, este Mundial en el Estados Unidos de Trump, por ahora, también es un Mundial en guerra. La política siempre está.

“Escuchamos su nombre entre las bombas y por un instante sentimos que la vida existía en otro lugar”, relata Edgardo Esteban, periodista, escritor y ex combatiente de guerra, en su libro La última batalla, que incluye un capítulo dedicado a Maradona. “Perdimos el partido, pero el simple hecho de escucharlo jugar fue un refugio”, recuerda Edgardo, que además jugó en las inferiores de Argentinos cuando Diego todavía estaba en La Paternal, a fines de los setenta. Edgardo es clase 62, la que fue a la guerra.
Diego y Malvinas están entrelazados. La guerra es el escenario que se forma mientras Maradona crece como jugador y como leyenda. Primero, en paralelo al Mundial 82, el debut mundialista de Diego que terminó en frustración. La guerra dejó un tendal de soldados caídos y combatientes a la deriva, más de mil heridos y decenas que se suicidarían, además de los crímenes de los militares de acá y los de Margaret Thatcher, como el hundimiento al buque General Belgrano fuera de la zona de exclusión. Quedó una ocupación colonial que se mantiene desde 1833.
“Maradona y Malvinas comparten una misma sustancia: rebeldía, orgullo y justicia”, escribe Edgardo. Maradona, dice, malviniza desde el pueblo, no desde el poder. Desde la cancha, con la pelota, con sus dos goles a los ingleses cuatro años después. En su libro El Partido, Andrés Burgo recuerda los diarios de todo el mundo por esos días un tono beligerante, y hasta un aviso en el periódico mexicano Excelsior con oferta de entradas: “No se pierda el domingo 22 la segunda versión de la guerra de las Malvinas”.
Los jugadores, algunos clase 62, sabían de qué se trataba. Pero Carlos Bilardo intentaba alejarlos de ahí. “Las preguntas de los periodistas eran las Malvinas las Malvinas las Malvinas -le contaría a Burgo-. Los reuní y les dije ‘muchachos, en este momento no se puede hablar de las Malvinas’. Esa pregunta te sacaba del campeonato, pero no había caso”. Hasta Diego pedía que no mezclara nada los asuntos. Pero Diego fue, venció y vengó. “Jugué pensando en Malvinas”, le diría años después a Daniel Arcucci. “Esa tarde el fútbol se volvió arte y la revancha tomó forma de gambeta”, escribe Edgardo Esteban, “para nosotros, los que habíamos combatido, fue una reparación simbólica, una caricia de la vida”.
“Por los pibes de Malvinas que jamás olvidaré”, se canta en Muchachos, el grito argentino en Qatar. Un año después asumió como presidente, votado en tres instancias, un admirador de Thatcher. Y, también del fútbol inglés como modelo empresario. Ese fútbol de sociedades anónimas es el fondo del enfrentamiento entre el gobierno de Javier Milei y la AFA de Claudio “Chiqui” Tapia, quien se apoya en el voto de los clubes y también en su vínculo con los jugadores de la selección, en particular con Lionel Messi y Rodrigo De Paul. Tapia, hay que decirlo, no es jugadorista desde Qatar, lo fue desde los tiempos más caóticos de la selección, allá por 2016, cuando nadie se acercaba a los futbolistas. Ese fue el punto de partida para la construcción de su poder en el fútbol argentino.
“Nosotros no venimos a hacer política”, quiso aclarar De Paul después del amistoso con Zambia. Era también un mensaje de Messi, que se fue del país sin hablar. Pero la política siempre está. Pasó semanas atrás cuando también Messi y De Paul estuvieron con Donald Trump en la Casa Blanca junto al plantel de Inter Miami. Lo que pudo ser una actividad protocolar, el presidente de Estados Unidos la convirtió en un acción de propaganda ufanándose de su ataque a Irán y hasta amenazando a Cuba.
Este Mundial, por ahora, también es un Mundial en guerra. Aun cuando parece complicarse el escenario para Trump. Gianni Infantino se obligó a visitar a los jugadores iraníes esta semana durante el amistoso con Costa Rica en Turquía. “Estamos acá para confirmar que Irán jugará la Copa del Mundo como está previsto”, anunció. Todo después de que Trump dijera que no había condiciones de seguridad para que Irán participara, lo que dejó en offside a Infantino. Ahora al Mundial también se sumó Irak, que en el repechaje eliminó a Bolivia. Como en Malvinas, como en tantas otras historias, como el fútbol se sigue jugando. Y todo lo demás también.
Identifica plantas, animales nativos y partes del cuerpo en millcayac, el idioma de las comunidades…
Aunque la agricultura ecológica evita los fertilizantes químicos, la convencional importa insumos sintéticos derivados de…
Su nombre no es conocido para el gran público pero reemplazó a Bernardo Romeo como…
El gran artista vuelve al teatro con "Andén alucinado", un proyecto al que define como…
La flamante serie impulsada por Sebastián Ortega recorre el ascenso y caída del histórico líder…
El cantautor uruguayo presenta el ciclo "Hacernos casa". Serán tres conciertos en los que propondrá…
El pianista y compositor renueva el tango con una mirada apasionada y filosa. Pianista y…
Con "Tocan a mue" la española hace su debut en la ficción. Ambientada en la…
Lanzado originalmente en 1978, el volumen incluye 70 poemas de reconocible estética surrealista que dialogan…
Lo afirma el semiólogo francés François Jost, que estuvo de visita por Argentina. Habla de…
Las propuestas más atractivas de música, cine, teatro, streaming y diversas actividades culturales.