A 28 años del asesinato de Bulacio, se estrenó el documental "Yo sabía, que a Walter lo mató la Policía"

"Intentamos marcar un camino, donde la cultura popular y el arte puedan encarar temas sensibles que ocurren en la sociedad como es la violencia policial y el gatillo fácil", sintetiza el realizador.
(Foto: Gentileza Yanina De Giovanni)
23 de abril de 2019

Con el objetivo de mostrar cómo funciona la violencia institucional en Argentina, y a 28 años del asesinato de Walter Bulacio en manos de la Policía Federal, se presentó esta semana el documental “Yo sabía, que a Walter lo mató la Policía”, con una proyección se realizó en un espacio cultural en Almagro.

El 19 de abril de 1991, el adolescente de 17 años había ido al recital que Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota brindó en el Estadio Obras Sanitarias de Buenos Aires y nunca regresó a su casa: una semana después, el 26, murió en el Sanatorio Mitre producto de los brutales golpes que había recibido durante la noche del recital. Los autores del asesinato fueron miembros de la Policía Federal Argentina (PFA) y su caso se convirtió en una emblemático ejemplo de brutalidad policial, que llegó hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

En la noche del recital, a Bulacio lo detuvo una “razzia” comandada por efectivos de la Seccional 35, que era dirigida por el comisario Miguel Ángel Espósito. Lo llevaron por averiguación de antecedentes, a pesar que la Ley de Patronato de Menores prohíbe estas detenciones si no interviene un juez.

El joven estuvo toda la noche en la comisaría y, a la mañana siguiente, fue trasladado al Hospital Pirovano, donde le diagnosticaron traumatismo de cráneo. Con las pocas fuerzas que le restaban le dijo al médico que lo atendió que los policías le habían pegado. Fue trasladado al Sanatorio Mitre, donde murió cinco días más tarde como consecuencia de las secuelas que le habían dejado las torturas y tormentos a los que fue sometido. La autopsia reveló que sufrió golpes con objetos contundentes en miembros, torso, cabeza y extremidades del cuerpo.

La presentación del documental se hizo el viernes pasado, el día del aniversario número 28 de un hecho que conmovió al común de la población. En el evento se realizaron intervenciones artísticas que expresan el repudio a las detenciones arbitrarias, una radio abierta y no faltó la música del folclore ni, por supuesto, la de Los Redondos. Fue una misa maravillosa, en la cual mujeres y hombres hicieron oír los gritos de aquellos que fueron silenciados por las fuerzas de seguridad. Lo expresaron con el trabajo audiovisual, que además del caso Bulacio, cita a otros, para mostrar cómo funciona este mecanismo de poder punitivo en la sociedad.

“Entendemos que hay una cultura y una comunicación social que es dominada por los medios masivos. Es por eso que buscamos otros espacios para poder desarrollar una mirada más crítica. Para poder tener un periodismo menos monopolizado por los grandes sectores económicos”, explicó a Tiempo Luciano Ferrari, director del documental.

“Intentamos marcar un camino, donde la cultura popular y el arte puedan encarar temas sensibles que ocurren en la sociedad como es la violencia policial y el gatillo fácil. El caso de Walter todavía sigue impune. Todo esto ha aumentado lo que significa para nuestro inconsciente colectivo la música de Los Redondos”, agregó Ferrari.

El film es producto de una exhaustiva investigación que empezó en 2014 y que finalizó poco antes de la reciente presentación. Los realizadores analizaron la causa judicial y revisaron los diarios de la época. Ferrari trabajó junto a la directora Daiana Dolly Kiernan mientras que en la coproducción participaron la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) y TVPTS, el canal de televisión digital predecesor de La Izquierda Diario.

“Lo que hicimos fue combinar la lucha del reclamo de justicia por la muerte de Walter con la música y la obra de teatro 'Muerte accidental de un anarquista', en esto nos basamos para construir la adaptación. Lo que buscamos es poder dejar un mensaje claro, sobre que reine la igualdad y la no violencia. Es la forma que encontramos para hacernos oír”, finaliza Ferrari.

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