Bolsonaro y sus SA

(Foto: AFP)
21 de Abril de 2019

Si bien alguno pensaría que la nota es sobre sociedades anónimas de Jair Bolsonaro, se advierte que no, sino que propone analizar a las milicias vinculadas a su familia. Las SA eran grupos paramilitares liderados por Ernst Röhm, que fueron clave en el ascenso de Adolf Hitler, más allá que luego se deshizo de ellos.

Más allá que el actual presidente sostiene que su estrecha relación con Israel invalida catalogarlo de nazi, e incluso afirma que el nazismo era un movimiento de izquierda, por la nominación Nacional-Socialista del partido, omitiendo que sus fundadores buscaban atraen obreros para alejarlos del comunismo, lo cierto es que su posición xenófoba, misógina, homofóbica y nacionalista habilita a denominarlo así. De hecho, la muerte de la política de izquierda Marielle Franco puso de manifiesto los vínculos que tienen las milicias paramilitares que operan en Río con la familia Bolsonaro, habiendo sido un sostén clave en el ascenso del actual mandatario. Estas milicias surgieron como respuesta de los poderosos a la inseguridad reinante de una ciudad altamente favelada con viviendas precarias e instalación de bandas de narcotráfico. Se estima que de los 5 millones que viven en Río, un 20% vive en las casi mil favelas que se asientan en su territorio, lo que permitió el asentamiento de clanes de contrabando.

Bajo la connivencia de las autoridades políticas, las milicias se fueron organizando como propuesta de seguridad en diferentes áreas de la ciudad. Compuestas por diversos agentes o ex agentes de seguridad (gendarmes, oficiales, bomberos o militares de menor rango). Ese modelo de autoorganización policial es ivindicado por Jair Bolsonaro, promoviendo la libre portación de armas y la licencia amplia para matar de las fuerzas de seguridad, su slogan “bandido bueno es bandido muerto” y la mano en forma de pistola es tan similar como la arenga antijudía y la mano en alto del nazismo.Incluso, cumpliéndose el apotegma marxista que la historia se repite dos veces, las fuerzas militares oficiales de Brasil interpelan el accionar de las milicias y llaman la atención sobre los vínculos con la familia Bolsonaro. Uno surgido directamente de los sospechosos de haber matado a Marielle.El supuesto autor de los 13 disparos del asesinato fue Ronaldo Lessa, quien además de haber sido vecino del presidente, en Barra de Tijuca, complejo de alta gama, su hija tuvo una relación con Giniton Lages, uno de los hijos del clan Bolsonaro, relación que acercó a las familias más allá del noviazgo. Otro vínculo es el que tuvo el ahora senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del presidente, que en su despacho como diputado estadual tuvo como empleadas a la madre y esposa de Adriano Magalhães da Nóbrega, un excapitán de la Policía Militar de Río de Janeiro que sería el mandamás de una milicia llamada “Oficina del Crimen”, una de las más peligrosas del Estado.

Y los nexos no terminan: existen fotos de Jair y Flavio Bolsonaro junto a los gemelos Alan y Alex Rodrigues, hoy jefes de la milicia de São Gonçalo; así como la designación en la Casa Civil como secretario para el nexo con la Cámara de Diputados de Carlos Humberto Mannato, uno de los ex líderes de la milicia Le Cocq en el estado de Espíritu Santo.

A lo largo de su carrera política, Bolsonaro defendió el accionar de las milicias: “Quieren hacer creer que los milicianos son el símbolo de la maldad, peores que los narcotraficantes”; incluso las promovió: “Si el Estado no tiene el coraje de adoptar la pena de muerte, el crimen de exterminio es muy bienvenido”. «

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