Brasil: la campaña electoral entre el hospital y la cárcel

La que ya era una contienda agitada, con hechos de violencia y con Lula da Silva, líder en las encuestas, en prisión e inhabilitado para ser candidato, se complicó aún más a menos de un mes de las elecciones con el atentado al ultraderechista Jair Bolsonaro.
(Foto: AFP)
9 de Septiembre de 2018

A las 16 del jueves pasado se convulsionó el escenario político brasileño, ya de por sí agitado, por la puñalada recibida por el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro del PSL (Partido Social Liberal), quien está liderando las encuestas ante una casi segura exclusión en la contienda electoral de Luiz Inácio Lula da Silva, postulante por la coalición Brasil Feliz de Nuevo, integrada por el PT (Partido dos Trablahadores) junto al PCdB (Partido Comunista do Brasil) y el PROS (Partido Republicano del Orden Social).

Es que casi a la misma hora, el ministro Celso de Melo del STF (Supremo Tribunal de Justicia) rechazó un recurso presentado por la defensa de Lula, que solicitaba la habilitación para hacer campaña, porque entiende que es improcedente en tanto no se agotó la instancia de apelación ante el TSE (Tribunal Superior Electoral), que lo inhabilitó para las elecciones del 7 de octubre próximo, e instó al PT a hacer el relevo antes del 11 de septiembre próximo.

Lo cierto es que a 28 días de la primera vuelta electoral en Brasil se embarra la cancha ante el acto de violencia contra Bolsonaro y la casi segura proscripción de Lula para competir el 7 de octubre. De hecho, todas las encuestadoras ya miden a Fernando Haddad como el candidato del frente PT-PCdB-PROS. Así, los sondeos indican que el efecto traslado se comenzó a producir y que el exmandatario estaría colocando su caudal político para allanar el camino a Haddad, que se instalaría para ir a segunda vuelta e incluso algunos optimistas ven la posibilidad de un batacazo en primera vuelta.

También, la situación de Jair Bolsonaro abre varios interrogantes. Porque el episodio del jueves pasado puede fortalecerlo en las preferencias electorales, consolidándose en la primera vuelta para ser clave en la segunda, o por el contrario, reducir sus chances electorales al espantar posibles votantes que se asusten ante la arenga violenta del exmilitar y sus consecuencias.

Como reflexión política, el profesor Alfredo Gugliano de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul (UFRGS) señala que "el mismo diputado Bolsonaro se ha destacado por intervenciones fomentando la violencia contra sus adversarios. Inclusive, días atrás, sugirió que los militantes del PT deberían ser fusilados. No obstante, hay unanimidad en la condena del atentado, por parte de la clase política brasileña, uniendo a todos los partidos políticos y autoridades. Se espera que esta situación vuelva a la normalidad y siga su rumbo".

No obstante, el hecho tiene repercusiones en el escenario electoral. Al respecto, Gugliano comenta: "Sobre el atentado al diputado hay una gran preocupación, más allá de su salud y su pronta recuperación, que es el uso electoral de este evento. De hecho, desde la cama hospitalaria ya grabó un video para sus electores, que muchos de sus seguidores ya están utilizando en las redes sociales, incluso los medios de comunicación, para responsabilizar a los partidos de izquierda por el crimen. Inclusive, hay varios fake news en los cuales se montan la imagen de Lula a la del agresor".

En contraposición, también se viralizaron videos, dónde se ve que la agresión fue sin sangre e incluso con paramédicos atendiendo sin guantes. Pero si se siguen los informes del Hospital que atiende a Bolsonaro, la lesión recibida es de gravedad. Así lo aseguró también su hijo, Flávio, comentando que la herida alcanzó parte del hígado, pulmón e intestino, provocando gran pérdida de sangre. Hasta se especuló que el candidato podría abandonar la campaña.

Son muchos los que especulan con el retiro de la candidatura de Bolsonaro, porque podría generar un efecto de traslado hacia Geraldo Alckmin, el candidato del PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña) y especialmente del establishment, que algunos entienden que ya se manifestó en forma favorable con la suba del Bovespa, el índice más importante de la Bolsa de Valores.

El planteo no es descabellado, más teniendo presente que el hecho se produce el mismo día en que el TSE (Tribunal Superior Electoral) aprobó la candidatura de Jair Bolsonaro, que tenía impugnaciones por sus afirmaciones homofóbicas y racistas que el tribunal desechó. Muchos recordaron la situación de Eduardo Campos en 2014, cuya candidatura incomodaba al establishment y murió en un accidente aéreo que para muchos fue un atentado.

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