"El fútbol fue mi cobertura para contar el drama que se vivía durante el Mundial"

El holandés Jan van der Putten es el autor de la entrevista icónica a las Madres de Plaza de Mayo. A la distancia, repasa esos días del 78 en los que fue amenazado de muerte y puso en riesgo la final ante Holanda.

Por Roberto Parrottino - @rparrottino
14 de Abril de 2019

"¿No es que dicen que tenemos un Mundial en paz?", le dice al periodista holandés una de las mujeres en plena Plaza de Mayo, mientras un policía amaga con taparle el micrófono. A diez kilómetros, Alemania Federal-Polonia inauguran el Mundial 78 en el Monumental. Jan van der Putten hace, adrede, preguntas provocadoras. "El gobierno dice que ustedes mienten", apunta. "¿Ustedes piensan que la mayoría del pueblo argentino está al tanto?", pregunta. Otra mujer muestra a la cámara: "Esta es una carta que les mandamos a todos los futbolistas argentinos para que se enteren de nuestra angustia. No sabemos si llegaron a sus manos". Las mujeres denuncian la desaparición de sus hijos dando vueltas en círculo con pañuelos blancos en sus cabezas. "¡Son nuestra última esperanza! -suplica Marta Alconada- ¡Por favor, ayúdenos!". Ese jueves 1 de junio de 1978 el mundo se entera de los horrores de la dictadura. Van der Putten había vivido entre 1973 y 1976 en Argentina. Y se había ido después del golpe de Estado. Regresó para el Mundial. "Fue una buena ocasión: utilizar el fútbol como cobertura para hacer reportajes sobre el drama social -dice ahora Van der Putten desde Alkmaar, a los 77 años-. El fútbol me aseguraba cierta impunidad. Los militares tomaron el Mundial como pretexto para mostrarle al mundo lo lindo que era el país. A través del fútbol engañaron a la gente".

Holanda había encabezado el boicot de organismos de Derechos Humanos al Mundial de Argentina en Europa, el "No al fútbol entre campos de concentración". Si la selección holandesa debía viajar a jugar fue tema de debate público. "Pero fue gracias a los periodistas que vinieron por el Mundial que tuvimos nuestros primeros grupos de apoyo", recordó Mercedes de Meroño, vicepresidenta de Madres de Plaza de Mayo, en 2013. La entrevista de Van der Putten salió en la televisión pública holandesa (VARA). El material fue enviado a través de un piloto de confianza de la aerolínea Lufthansa. Ese día, mientras Jorge Videla inauguraba "el Mundial de la Paz", como dijo en el discurso, otro periodista holandés, Frits Barend, acudió a Plaza de Mayo. Escribía en la revista Vrij Nederland. "Pudimos escribir que había una dictadura en la Argentina, una dictadura fascista -le contó el año pasado a la periodista Ailín Bullentini en el sitio Papelitos-. Pudimos sentirla, hablamos con gente, y yo a esa gente le creí lo que me decía. Confié en aquellos que me dijeron que había desaparecidos".

El único futbolista de la selección holandesa que habló con familiares de desaparecidos en Plaza de Mayo fue Wim Rijsbergen. Tenía 26 años y jugaba en Feyenoord. Se lesionó en el tercer partido de la Copa del Mundo. Necesitaba fortalecer los músculos. Un jueves, alquiló una bicicleta, preguntó dónde quedaba Plaza de Mayo, y pedaleó. Se acercó a una de las madres que daba vueltas en círculo. "Gracias, hijo", le agradeció Nora Cortiñas, hoy titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. A la vuelta al hotel, les contó a sus compañeros de los secuestros y los robos de bebés. Nunca perdió contacto con las Madres. En 2008, Rijsbergen apareció en la presentación de Voetbal in een vuile oorlog (Fútbol en una guerra sucia), una mirada holandesa de los periodistas Marcel Rözer e Iwan van Duren sobre el Mundial 78. Los invitados argentinos a la presentación del libro fueron Nora Cortiñas y Leopoldo Luque, campeón mundial con la Selección Argentina. Rijsbergen se reencontró con ellos.

El año pasado, en el aniversario 40 del Mundial, los jugadores Arie Haan y Ernie Brandts volvieron a Argentina en el marco de un programa de la televisión holandesa. Visitaron la ex Escuela de Mecánica de la Armada, principal centro de detención, tortura y muerte, a 700 metros del Monumental, donde ellos jugaron la final ante Argentina el 25 de junio de 1978. Y participaron de la ronda 2087 de las Madres. Hebe de Bonafini les agradeció no haber asistido a la "cena de honor" del dictador Videla después de perder la final. Y habló de los periodistas holandeses que fueron a la Plaza: "No sé si en ese momento tomaron real dimensión. Éramos un pequeñísimo grupo de mujeres desesperadas, con nuestras tres mejores Madres asesinadas, violadas, torturadas y tiradas vivas al río. Éramos un pequeño grupo que estuvimos en la Plaza el día del inicio del Mundial, nadie nos conocía, nadie hablaba de nosotras, ni siquiera del asesinato de las Madres, pero ustedes hicieron que el mundo nos conociera".

Van der Putten, el periodista holandés por el que el mundo conoció los crímenes de la dictadura, canta el tango "Cambalache" mientras recuerda los días en Argentina. A sus amigos desaparecidos. Dice que sólo fue una vez a la cancha a ver un partido: Bulgaria-Italia, el inaugural de México 86. "Vivía allí, y también había grandes problemas, porque fue tiempo después del terremoto. Y mi tercer Mundial fue Italia 90, donde casi todos los estadios habían costado cuatro veces más que lo presupuestado por la corrupción. El fútbol es un fenómeno social y político. Siempre me interesó ese ángulo de los eventos supuestamente deportivos". En el Mundial 78, Van der Putten fue amenazado de muerte. "De un modo civilizado", ironiza. Piensa que no fue por la nota a las Madres. Había revelado que detenidos habían sido tirados desde aviones al Río de la Plata. Los vuelos de la muerte. "Dijimos: '¿Qué hacemos?'. Entonces nos contactamos con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Holanda. En ese momento ya se sabía que la final era Argentina-Holanda. Y el Ministerio nos contestó: 'Si algo les ocurre, retiramos a la selección de la final'".

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