Se acerca el invierno y Argentina se prepara para atravesar una dura e inédita experiencia. Este domingo en Olivos se reunirá con el presidente –con un metro y medio de distancia– el consejo de expertos que asesora al ministro Ginés González García. Alberto Fernández toma las decisiones con un oído puesto en la comunidad científica local e internacional y otro en los informes de los ministros. El objetivo es terminar de decidir y comunicar la extensión del aislamiento físico, preventivo y obligatorio, proceso cuya salida definitiva se prevé recién para dentro de seis meses, pero que se podrá ir adelantando con levantamientos parciales de medidas restrictivas en zonas de menor circulación viral. Así, el presidente surfea entre la información epidemiológica y el comportamiento social.

El gobierno evalúa de manera positiva esta etapa de implementación, a pesar de los ajustes que hubo que hacer en términos de circulación vehicular durante la semana. Ahora está abocado a una segunda etapa de profundización, ya que llegan los meses invernales. A la vez que prevé una salida -primero parcial– costosa y lenta.

La primera línea de gobierno que está haciendo frente a la invasión del virus la lleva el presidente con su jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; Ginés González García, de Salud; Eduardo de Pedro –que lleva el vínculo con los gobernadores e intendentes–; Mario Meoni, de Transporte; Sabina Frederic, de Seguridad; Felipe Solá de Cancillería –encargado de las repatriaciones y atención en las embajadas en todo el mundo–; Juan Pablo Biondi, en Comunicación; Agustín Rossi, en Defensa; y Nicolás Trotta, en Educación. El resto del Gabinete quedó relegado a la asistencia a esas carteras que tomaron centralidad.

Dos datos clave llevaron a Alberto Fernández a tomar la decisión de profundizar la cuarentena en vísperas de la temporada otoño-invierno. Uno es científico y el otro, social. La selección de Argentina –junto a otros nueve países– por parte de la OMS para dar con un tratamiento efectivo fue una señal por parte de la comunidad científica y médica internacional de que el país está encarando el camino correcto al profundizar el aislamiento físico. El segundo dato –que tranquilizó al jefe de Estado– es una encuesta que realizó la consultora Gustavo Córdoba y Asociados, que da cuenta de que más de un 90% de los 1400 casos consultados está de acuerdo con el camino elegido por Fernández de priorizar la salud por encima de la economía. “Vamos a seguir por el mismo rumbo, no hay otra manera”, confirma un funcionario con sede en Casa Rosada, pero de visita permanente en Salud.

El comité de expertos fue armado por Ginés y lo asesoran a él y a la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzoti. Ante alguna consulta puntual, este comité también asesora a Fernández. Está integrado por Pedro Cahn, presidente de la fundación Huesped; el titular de la Sociedad Argentina de Infectología, Omar Sued; la jefa de Terapia Intensiva del Hospital Muñiz, Eleonora Cunto; el infectólogo Eduardo López; y la embajadora de la OMS en Argentina Mirta Roses. Se sumaron en los últimos días el presidente de la Fundación Cardiológica Agentina, Jorge Tartaglione; el jefe de Infectología del Cemic, Pablo Bonvehi; y María Marta Contrini, de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica.

Se espera para esta semana un crecimiento de la circulación local –casos sobre los que ya no se puede establecer una trazabilidad, es decir, no estuvieron con viajeros ni con sus contactos estrechos–. “Cada vez hay más casos locales. Se va rumbo a eso. Es lo que se espera que pase. Es la hoja de ruta de todos los países. Argentina está implementando un modelo único que está dando resultados, pero depende mucho de la salida de la cuarentena”, explicaron fuentes oficiales a Tiempo.

La última etapa del aislamiento físico, la salida, es clave. Desde gobierno explican que, si se toma una decisión de levantamiento de las medidas de manera anticipada, el país se arriesga a acelerar la circulación del virus y se puede perder todo el esfuerzo de meses. Por eso se prevé una salida en dos etapas, primero la relajación parcial de las medidas en las zonas de baja circulación y luego –en una segunda y premeditada fase–, se evaluará el levantamiento parcial del aislamiento físico en los conglomerados más afectados, que hasta el momento son la Ciudad de Buenos Aires, el Conurbano bonaerense, Santa Fe, Córdoba, Chaco, Tierra del Fuego y Calafate, en Santa Cruz.

La comparación con el resto de los países también sirve de brújula. Mientras China tomó medidas de fondo durante el crecimiento de la curva, Europa y Estados Unidos lo hicieron ya en su pico, Argentina lo hizo antes. “La salida del aislamiento también tiene que ser un caso único, hay que hacerlo de manera inteligente y parcial. Si salimos todos juntos a la calle nos puede hacer retroceder y exponernos de manera exponencial”, argumentaron fuentes oficiales. Pero para eso falta. El pico, según afirmó el ministro de Salud este sábado en una entrevista radial, se espera para mayo. Será entonces cuando las camas dispuestas en distintos dispositivos sanitarios dejen de estar vacías.

El Conurbano

Tras las reuniones con los intendentes, con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, con el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, y con  representantes de los cultos, el gobierno cambió de estrategia para lograr frenar la circulación del virus en las barriadas populares, donde el número de habitantes por casa es mucho mayor que en Capital o en las ciudades del interior de la Provincia.

Es por eso que está en estudio la posibilidad de generar actividades controladas y con distanciamiento para chicos y chicas en espacios públicos como clubes y centros comunitarios y evitar de esta manera que el hacinamiento genere más problemas que soluciones.

Además, este viernes se reasignaron partidas por 300 millones de pesos para la compra de alimentos frescos y elementos de higiene para distribuir desde los municipios. A todo esto, las cooperativas se reconvertirán en productoras de barbijos, frazadas, colchones y comida. “Va a ser un invierno muy distinto”, avizoraron.