En el entorno de Larreta reconocen que “hicieron todo mal” en las villas

El gobierno porteño se prepara para una estrategia de mitigación en los barrios populares ante el fracaso del control. Y destacan que todo está “acordado con la Casa Rosada”.

17 de mayo de 2020

A cinco días de cumplir los dos primeros meses de la cuarentena el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, comenzó a diferenciarse de la coordinación que mantiene con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y con el presidente, Alberto Fernández, para afrontar la pandemia. Este sábado comenzó la flexibilización del aislamiento para actividades comerciales no esenciales, mudanzas y para salidas recreativas de niños con un acompañante adulto. La medida, según explicaron a Tiempo en las oficinas del alcalde, fue comunicada con anticipación a sus vecinos del área metropolitana y forma parte de las decisiones que adoptará la Ciudad para anteponerse a "flexibilizaciones de hecho que ya vienen sucediendo por el impacto económico de la cuarentena total".

No es la única determinación que defienden en la sede comunal. También reconocen que ante el incremento de contagios en las villas porteñas el gobierno pasará de las estrategias de "contención", que aplicó hasta ahora, con nulos resultados, a las de "mitigación" porque ya no tienen forma de cortar la cadena de contagios del nuevo coronavirus en los barrios más pobres de la Capital. El giro desnuda los debates más álgidos dentro de la administración de Larreta, en materia sanitaria, económica y política.
Ante la multiplicación de los contagios en los barrios vulnerables, un alto funcionario confirmó la resignación de Larreta y su Gabinete. "En ese tema los nuestros han hecho todo realmente mal y las consecuencias están a la vista", se lamentó la fuente en referencia a la gestión de la ministra de Desarrollo Humano y Hábitat, María Migliore, y al dispositivo que trabaja sobre los barrios pobres de la Ciudad.

La última escala de la contención la realizó el Ministerio de Salud nacional, con el desembarco del plan DETeCTAr, en las villas 31 de Retiro y 21-24 de Barracas, que realiza pesquisas para ver los contactos de contagiados. Serán los últimos y, por ahora, las fuentes consultadas no precisaron de qué modo aplicarán planes de mitigación cuando la provisión de agua potable sigue siendo un problema estructural sin solución inmediata. Los funcionarios que se animaron a hablar con este diario no descartaron que el pico de contagios sea protagonizado por vecinos de los barrios más postergados de la Capital.

"En algún momento esto iba a pasar, pero veremos cuando pase, porque también puede que no pase nada, la capacidad en los hospitales está a menos del 50%, porque los preparativos que coordinamos con el gobierno han dado resultado, pero si se complica mucho, el jueves vuelve todo a foja cero", aseguró un vocero con despacho frente al Parque de los Patricios.

El incremento de contagios en las villas porteñas es una de las mayores fallas para la flexibilización de la cuarentena. "Tenemos la montaña por delante (en referencia al acercamiento del pico de la curva) y hemos decidido atravesarla de este modo y conducir el proceso, en vez de que nos pase por encima. Todo esto se lo avisamos a nuestros vecinos", se justificó un alto funcionario.

Al parecer, los avisos no fueron suficientes para aplacar las diferencias y los temores. Desde este viernes los principales funcionarios del Gabinete bonaerense y una decena de intendentes del Conurbano del Frente de Todos le reclamaron a Larreta que retroceda sobre sus pasos. La ministra de Gobierno, Teresa García, le dijo este sábado al programa Toma y Daca (AM 750) que “con las aperturas que hizo la Ciudad se incrementaron a 500 mil las personas que se trasladan. Es un enorme riesgo porque, si en el Conurbano se abrieran las mismas actividades que en CABA, los municipios no podrían ejercer el control". Un día antes, el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, le reclamó al alcalde, en una entrevista con Futurock FM, que "rectifique la decisión que ha tomado porque cuando la Ciudad flexibiliza nos impacta negativamente y los resultados los vamos a ver en diez días".

Es el mismo planteo que repitieron la mayoría de los jefes comunales del sur bonaerense, la tercera sección electoral. En el mapa de riesgos de la Provincia uno de los mayores temores gira en torno a las 1800 villas que tiene el Conurbano. Ante las críticas, un colaborador de Larreta le bajó el tono y confió la interpretación que le dan en su entorno. "Las críticas de los intendentes peronistas es un esfuerzo preventivo de Kicillof para echarle la culpa a Horacio porque vamos camino a cruzar el pico de la curva y quieren buscar a un responsable”, acusó la fuente.

Los escuderos del alcalde porteño aseguran que la decisión está orientada al sector productivo de la Ciudad y no a su electorado. "No somos un país del primer mundo. Estamos experimentando y entendemos que hay que permitir que comience a funcionar el sistema productivo antes de que lo haga igual y con nosotros detrás", insistió otra alta fuente, pero con despacho en la Legislatura.

En la mesa chica del alcalde sostienen que poseen el aval de la Rosada y que los acuerdos han permitido contar con las camas suficientes para responder ante los posibles riesgos. Las decisiones y los argumentos que recolectó este diario confirman las advertencias que hizo esta semana el físico, investigador del Conicet y exdecano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, Jorge Aliaga. En diálogo radial con el periodista Eduardo Aliverti consideró que las autoridades porteñas no ejercen una forma "honesta de comunicar, porque da la impresión de que esto va a ser así y será inevitable". En su opinión, durante el incremento de contagios en las villas, la Ciudad debería haber enviado "un ejército de personas a entrevistar a cada contacto con los contagiados porque, cuando pasás de una etapa de contención a la de mitigación, es porque ya no podemos parar los contagios", insistió.

Tiempo Audiovisual

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