El 7 de mayo, durante el habitual reporte matutino que las autoridades del Ministerio de Salud brindan para dar detalles sobre la evolución de la pandemia de Covid-19 en el país, Mario Ponce, tripulante de cabina de Aerolíneas Argentinas y paciente recuperado, se dirigió a los que tuvieron la misma suerte y los instó a donar plasma para usarlo en el tratamiento de nuevos contagiados. “Este es el momento para contribuir, ser parte de ese engranaje”, dijo. Tres semanas después, el Hospital Posadas le tomó muestras de sangre a los primeros tres “donantes efectivos”. “Hay que darlo a conocer –pide Gabriela Míguez, jefa del sector de Hemoterapia–, concientizar a la población, y también sensibilizarla, porque es una salida muy probable para los que están padeciendo la enfermedad”.

Lina Cruz nació en San José del Guaviare, una zona de Colombia donde todavía domina la selva. En 2018, apenas cumplidos los 30, se instaló en la Argentina y comenzó como becaria de Emergentología en el Posadas. Así consiguió un trabajo los sábados en la clínica ANTA de Ciudadela, donde, cree, se contagió el virus.

“El 16 de abril me diagnosticaron –cuenta–, pero había tenido síntomas cuatro días antes. Malestar general, tos seca, fiebre. Quedé internada 15 días y después cumplí el aislamiento en mi casa porque vivo sola. Hasta el alta definitiva fueron 37 días, los conté como los presos”.

Lina dice que con tanto tiempo libre no le quedó otra que leer sobre la enfermedad. Así se enteró de que las personas recuperadas de Covid-19 tienen en el plasma de su sangre anticuerpos que podrían ayudar a quienes están cursando la enfermedad. También que el Ministerio de Salud iba a comenzar un Ensayo Clínico Nacional para evaluar los riesgos y beneficios del tratamiento.

“Nunca había estado internada –continúa–, así que durante la enfermedad y el encierro me sentí muy vulnerable. Es un momento de mucha angustia, pero también es el momento para ayudar. Eso es lo que me motivó a donar plasma”.

Míguez, a cargo de la recepción de donantes en el Posadas, explica que “el tratamiento se basa en una inmunización pasiva. Todo enfermo que estuvo en contacto con el virus formó anticuerpos neutralizantes para curarse. Una vez que superó el cuadro infectológico, ese plasma se puede transfundir a gente que está padeciendo de forma aguda la enfermedad”. La especialista también destaca que, si bien hubo resultados prometedores de este tratamiento, “todavía no hay evidencia científica de que sea efectivo”.

“Es un estudio experimental –insiste– que está en nivel 1 y 2. Eso quiere decir que primero se va a probar que no le haga daño al paciente, y recién después se evalúa la eficiencia en el tratamiento”.

Con respecto a la baja asistencia de voluntarios, Míguez sostiene que la donación siempre fue un “tema complicado”, aunque tampoco descarta los “criterios de elegibilidad”. Además de cumplir los requisitos de cualquier donante, como no estar tatuado recientemente o pesar más de 50 kilos, el voluntario tiene que ser un recuperado de Covid documentado, haber cumplido los 14 días de recuperación de los síntomas, haber dado negativo dos pruebas de hisopados y no tener antecedentes de embarazo. “Esperemos que en las próximas semanas el tema se agilice. El tratamiento va a tener cada vez mayor demanda porque en algún momento va a haber más enfermos que recuperados”, advierte la especialista.

En ese sentido, el Ministerio de Salud comenzará esta semana «una búsqueda activa casa por casa» de pacientes recuperados de coronavirus para informarles que pueden, voluntariamente, donar su plasma.

“Sé que se trata de un tratamiento experimental –dice Lina–, pero donar es poner un granito de arena. Si uno tiene la posibilidad de hacer el bien y no el daño, ¿por qué no hacerlo?”


Cómo y dónde

El Ministerio de Salud de la Nación pidió a personas que hayan sido dadas de alta por coronavirus que donen plasma sanguíneo con el objeto de realizar un Ensayo Clínico Nacional que apunta a determinar si los anticuerpos desarrollados durante la enfermedad pueden tener un impacto positivo en los nuevos infectados y así ofrecer una posible nueva alternativa para el tratamiento.

Ensayo multicéntrico: el ensayo cuenta con la colaboración de distintas instituciones del país como el Hospital Garrahan, a cargo de la coordinación metodológica del proyecto, el Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas “Dr. Julio I. Maiztegui”, el Instituto Malbrán, el Instituto de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, la Asociación Argentina de Hemoterapia Inmunohematología y Terapia Celular, la Sociedad Argentina de Infectología y la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva.

Requisitos: además de cumplir con todas las recomendaciones de un donante habitual, los requerimientos para poder aportar plasma son haber cursado la enfermedad, tener no menos de 14 días de alta médica, poseer dos determinaciones de PCR negativas y, en el caso de las mujeres, no tener antecedentes de embarazo.

Seis sedes: la convocatoria a personas recuperadas para donar su plasma se realiza a través de seis establecimientos en el Área Metropolitana, que son los hospitales Posadas, en Haedo; El Cruce, de Florencio Varela; el Durand, en Ciudad de Buenos Aires; el Vicente López, de General Rodríguez; y las fundaciones Sarmiento y Hemocentro.