Final de campaña: balance de dos modelos para seducir votantes

El inicio de la veda electoral puso en pausa a la actividad proselitista que, en los últimos cinco días, cristalizó el manual del Frente de Todos y Juntos por el Cambio para llegar a las PASO. El zigzag de Alberto Fernández y el protocolo imbatible de Mauricio Macri puesto a prueba. 

9 de agosto de 2019
Fueron cinco días que mostraron las últimas cartas hacia las PASO del domingo, la primera megaencuesta (real) de un decisivo año electoral. El Frente de Todos y Juntos por el Cambio jugaron fuerte para sumar adhesiones, en especial de los sectores desencantados por la crisis y el ajuste del modelo económico de la gestión de Mauricio Macri. 

La semana que clausuró este viernes el arranque de la veda electoral cristalizó dos paradigmas para buscar el voto ciudadano. Los resultados del domingo marcarán el punto de partida de la segunda etapa -con seguras correcciones derivadas- hasta los comicios generales de octubre.

Más allá del calendario oficial, la campaña se inició en términos políticos con la decisión que invirtió todos y cada uno de los diagramas anteriores al sábado 18 de mayo: la decisión de CFK de delegar en Alberto Fernández la cabeza de fórmula de un por entonces incipiente frente opositor.

Con la expresidenta confirmada como candidata a vice, las negociaciones abiertas entre diferentes sectores del peronismo se intensificaron. La incorporación de Sergio Massa después de un minué de varias semanas -café incluido- y un delicado hilván entre gobernadores e intendentes terminaron de configurar la coalición kirchnerista-peronista.

Aquel 'conmigo sola no alcanza´ que CFK utilizó como argumento para abrir el binomio a Fernández comenzó a configurarse como un eje rector de la campaña por venir. Y fue, de algún modo, el sub-texto del mensaje del frente opositor durante estas doce semanas.

Educando al candidato 

Fernández hizo oficio de la deconstrucción. Casi sin experiencia en la piel de un candidato, el exjefe de Gabinete de Néstor Kirchner transitó la mayor parte de la campaña hacia las Primarias con estilo radial: evitó entronizar a un jefe de campaña, articuló las conversaciones -su expertise- para el armado del frente opositor, fue y vino en el diálogo con mandatarios provinciales e intendentes, y recorrió territorios adversos, especialmente en las provincias de Córdoba y Santa Fe.

Ese sesgo personal generó chispazos al interior del comando opositor. Se multiplicaron las advertencias sobre una campaña desorganizada y los riesgos de un candidato hiperactivo. “Demostró que es el mejor discípulo de Néstor. Coordina todo porque busca evitar los ´entornos´”, justificó uno de los dirigentes que el precandidato convocó para diseñar un capítulo clave de la propuesta opositora.

Los cuestionamientos comenzaron a moderarse en los últimos quince días con la articulación de propuestas concretas (Leliq, deuda, jubilados) y una equilibrada conversación con los sectores ¿enojados? con el macrismo, pero con un persistente rechazo a la oferta del PJ o la figura de CFK.

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(Foto: Prensa Frente de Todos)


“Pudo remontar una campaña complicada, con el 80 por ciento de los medios en contra”, evaluó uno de los analistas que siguió de cerca el proceso.

El acto de Rosario formó parte de esa apuesta. Una estética cuidada combinada con la presencia militante en las calles y el apoyo institucional de los gobernadores.

Fue la segunda vez que la fórmula se subió a un escenario desde el inicio de la campaña: en estos meses, CFK modeló la intervención electoral con un quirúrgico plan de presentaciones de su libro “Sinceramente”. Ese recorrido hizo eje en los territorios donde Todos tiene mayores chances, una táctica de consolidación del voto propio.

El precandidato a gobernador bonaerense, Axel Kicillof, se corrió poco y nada de la campaña territorial y del contacto directo con vecinos y los diferentes sectores de la economía provincial (el famoso recurso de la cercanía). Hizo famoso al automóvil con el que viene visitando cada rincón del territorio bonaerense y mantuvo el estilo fresco y descontracturado que la Casa Rosada, y en especial su rival, María Eugenia Vidal, observan como una de las principales novedades de esta disputa electoral.

El cierre de este viernes en el partido de Merlo también fue síntesis. “Les quiero agradecer las críticas. Aprendimos, vamos a volver distintos. Somos otra cosa”, señaló el exministro de Economía.

De la euforia a la emoción 

El oficialismo centró toda su apuesta a la polarización “con el kirchnerismo”. La ecuación también estuvo facilitada por el efecto del armado opositor, especialmente con la inclusión de Massa. “La hiperpolarización de esta elección presidencial hay que entenderla, en buena medida, por el trabajo de los armadores políticos: a fuerza de coaligar dirigentes, juntaron a los votantes”, evaluó esta semana el politólogo Julio Burdman.

Con ese objetivo como articulador central, la Casa Rosada puso en marcha el manual que propios y extraños tildan de (casi) imbatible: mensajes hipersegmentados en redes sociales, análisis diario de encuestas y focus group estratégicos y apariciones -en especial de Vidal- en televisión abierta. 

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(Foto: TELAM)


El mensaje tuvo un deja vu 2015: el borramiento del debate económico y la postulación de un dilema electoral entre pasado y ¿futuro? La cadena se completó con la ya transitada promesa de lucha contra el narcotráfico y combate a la inseguridad que incluyó el lanzamiento de un servicio militar voluntario light administrado por la Gendarmería Nacional.

Macri y Vidal volvieron a ser candidatos aplicados -y disciplinados- al libreto oficial. Los principales esfuerzos, sin embargo, parecieron concentrados en retener el núcleo duro de los votantes de Cambiemos y, sobre el final, en reclamar la participación ciudadana. El oficialismo confía en que el voto de los desencantados de la política en general -aquellos electores que todavía dudan en ir a votar- inclinará la balanza a su favor.

El Presidente dejó algunos hitos para el análisis: la euforia para defender una obra pública en la Ciudad -el ya popular ´no se inunda más, carajo´-, y la emoción compartida con Vidal en el acto de cierre del jueves en el partido bonaerense de Vicente López. Con una caída de su imagen en la Provincia, el mandatario también renovó la apuesta a los distritos que, como la provincia de Córdoba, fueron llave de su triunfo en 2015.

Faltan apenas 48 horas para que las urnas diseñen el primer diagrama a través de la selección de candidatos. Las campañas están en pausa y resta la definición crucial del voto ciudadano para ponderar la efectividad y solidez de cada recorrido. 

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