La hermana de Luciano Arruga le respondió a Bullrich

En una entrevista televisiva la joven relató algunos detalles de la causa y se refirió a las mentiras de la ministra. "Acá hablamos de represión estatal", agregó. 

25 de Mayo de 2019

Luego de las declaraciones de la ministra de Seguridad y Defensa, Patricia Bullrich en la que afirmó que familiares de víctimas de la represión estatal “arman causas” y puso de ejemplo al caso Arruga.

Durante una entrevista telefónica en el canal C5N en la mañana del sábado, la hermana de Luciano Arruga expresó, “la ministra trata de reforzar una teoría que hace tiempo intenta instalar, no nos sorprende nos tiene acostumbradas y acostumbrados, ya lo ha hecho con Rafael Nahuel y con el caso de Santigo Maldonado”. Y agregó, “somos familiares denunciando la represión estatal y no son los sectores políticos partidarios. Somos los familiares de cada uno de los pibes y pibas que fueron torturados, desaparecidos y asesinados por un aparato represivo”.

Acerca del caso de su hermano, Vanesa Orieta afirmó, “lo que falta es información, entonces cuando se habla de un accidente de tránsito en la causa de Luciano lo que se está haciendo es tergiversar, es omitir información y eso es una mentira rotunda y contundente porque la causa de mi hermano sí, realmente Luciano fue embestido por un auto pero hay dos testigos y uno de ellos que dice que Luciano corría desesperado escapando de algo o alguien. Hay otro testigo que a ministra omitió y que es el que identifica a una patrulla de la bonaerense a metros de la General Paz, una patrulla que no tenía activado su sistema de geolocalización”, dijo, “de las 14 patrullas que tenía función en la zona de Lomas del mirador, sólo cuatro tenían su sistema activado, razón por la cual dentro de la causa judicial para la Justicia es una patrulla que no estaba. Y esto es impunidad. Por eso una persona puede ser desaparecida, porque quienes comenten el delito no dejan huella para que se puedan seguir las pistas y se puedan condenar”. Recordó también que “cuando a mi hermano lo fuimos a buscar nos negaron la información y en un acta de muerte, figuraron data que no tenían nada que ver con mi hermano.”

A los dichos del “armado de causa” que esbozó la ministra Bullrich, Orieta comentó, “se imaginan que mi mamá, mi abuela y yo nos juntamos a pensar de qué forma desaparecíamos a Luciano y vimos cómo plantarlo en la sociedad. Nosotras apenas desapareció Luciano salimos a denunciar su desaparición luego de haber sido torturado por la policía”.

También puso énfasis en que la desaparición de Luciano sucedió luego de una detención con tortura donde la policía le pedía al joven de 16 años que robara para la policía. “El 22 de septiembre de 2008, Luciano fue torturado física y psicológicamente dentro de un destacamento policial. Tenemos que contar que lo obligaron a comer un sánguche escupido por los policías, ¿A esto tenemos que llegar?¿A remover toda esta historia de horror lo que les tocó vivir a nuestros familiares? Fue torturado antes de su desaparición”, expresó.

“Los familiares tenemos que contar la historia porque se llevan a los medios de comunicación a personajes que hablan por nosotros cuando hay familiares organizados y luchando que saben cómo funciona la represión estatal”, explicó Orieta. “Mi familia lleva diez años de lucha contra la impunidad, a nosotras nos han amenazado si fuéramos unas locas no hubiesen puesto a disposición tanta herramientas de horror para amenazarnos y para que no sigamos adelante”.

Recordó además el fragmento en que Bullrich afirma que obtuvo información del caso Arruga a través de un juez. “Si es el juez que estoy pensando, es gravísimo porque es el primer juez que intervino en la causa de mi hermano a quien a los cinco días de la desaparición de Luciano, le dimos escrito por nuestro puño y letra el primer hábeas corpus para que pusiera todos los mecanismos de la justicia para encontrar a Luciano. Ese hombre nos negó el derecho de búsqueda es quien mediante quince prórrogas consecutivas en la causa, dio lugar a que a la familia se la escuchara, se pincharan nuestros teléfonos y se impidió que se investigara durante seis meses”.

Para finalizar, expresó, “a esta mujer le tendríamos que haber puesto un punto final, los familiares lo hacemos cargados de dolor, a cada instante nos destruyen. Las palabras como impactan en nuestros cuerpos nos vamos enfermando, nos vamos deteriorando, nos vamos entristeciendo porque la causa de mi hermano  hace diez años que no se hace justicia. Vivimos bajo una tortura sistemática”.

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