"La participación social es la herramienta más importante para hacer economía"

El economista italianio Luca Meldolesi presenta en Argentina su nuevo libro, 'Albert Hirschman, entre Europa y América Latina' y analiza los peligros de aplicar fórmulas sin entender los contextos sociales.
30 de Abril de 2018

América Latina ha sido uno de los territorios en el que las escuelas económicas de moda han aplicado sus teorías, donde han experimentado en nombre del desarrollo. Keynesianos, estructuralistas, desarrollistas, monetaristas y todos los neo-algo han aplicado en uno u otro momento sus teorías en algún país de la región. Pero el desarrollo no llega. Siguen presentes los males del subdesarrollo fisonomizados en la escasa inversión, la baja productividad del trabajo, los salarios bajos y la pobreza.

El economista italiano Luca Meldolesi apunta contra todos ellos. Discípulo del alemán Albert Hirschman, aboga por una ciencia económica vinculada a lo social, a la cultura, la filosofía y la historia, de forma tal de que abandone recetas a las cuales se debe amoldar la realidad y, por fin, se amolde ella a la realidad que le toca vivir.

Meldolesi viajó a la Argentina por estos días para presentar su libro “Albert Hirschman, entre Europa y América Latina”, en el que reflexiona sobre estos temas a partir de las experiencias del economista alemán, un hombre de pensamiento y acción (luchó con los republicanos en España, y con el ejército francés y el de EEUU contra la Alemania nazi) y cuyo pensamiento se forjó, en parte, en una estancia de cinco años en Colombia como parte de una misión del Banco Mundial.

-¿Por qué es importante Hirschman hoy?

-Primero, considero que es muy importante toda la parte cultural de su pensamiento y su idea acerca de la necesidad, por parte de los economistas, de reconocer que la economía como tal es insuficiente para entender la realidad. Estando en Cambridge me di cuenta que, desde el punto de vista teórico, me faltaba, que tenía que aprender un nuevo oficio y era esto de hacer una conexión con la realidad. Los economistas tratan de vivir de la renta de los estudios que han hecho antes y de hacer variaciones de un mismo tema en lugar de plantearse esta reflexión más amplia. Hay que darse un baño de humildad; la realidad es mucho más compleja y los economistas pretenden que ya conocen todo porque conocen algo de una teoría.

-¿Cómo se desarrolló el pensamiento de Hirschman?

-Hirschman trabajó en la aplicación del Plan Marshall en Italia y allí ya se vislumbraba su pensamiento sobre el desarrollo. El veía que el pensamiento de los economistas, tanto keynesianos como neoclásicos, era colonialista. Los economistas, especialmente de Estados Unidos y el Reino Unido, llegaban a Italia, un país con muchas necesidades después de la guerra mundial, con una posición muy pedante, no les importaba la realidad, no la estudiaban, venían con la teoría ya hecha y querían que la realidad se amoldara a ello. Hirschman reacciona contra todo esto, lo que lo lleva a entender sobre la necesidad de conocer la realidad antes de ofrecer recetas. Antes que transformarla, el enfoque de Hirschman es el de observarla y entenderla.

-El comportamiento de los economistas a los que Hirschman apuntaba se ha repetido infinidad de veces en América Latina, especialmente con las misiones de inspección de los organismos multilaterales, como el Fondo Monetario y el Banco Mundial.

-Así es, es exactamente el mismo comportamiento que elude un estudio de la realidad y que cuando se aplica tiene consecuencias aciagas, desastrosas, para la sociedad que los recibe.

-¿Según Hirschman, para captar esa realidad más amplia, se necesitan nuevos métodos?

-En realidad, está el problema de cómo aprender a trabajar. Se trata de una especie de trabajo en modo de curiosidad, buscando las relaciones entre lo que parecen ser pequeños elementos pero que en realidad te dan un insight, una perspectiva sobre cuestiones que son más importantes. Emergen, entonces, una teoría nueva, conceptos nuevos, que surgen de los estudios de la realidad y que pueden utilizarse después para aplicarlos.

-¿Ese fue el camino que eligió Hirschman?

-Hirschman acuñó conceptos nuevos. Él señaló que la sociedad debe tener una voluntad de mejorar, que no es una cuestión de delegar en el Estado o el gobierno para que ellos se encarguen del desarrollo. La sociedad debe participar en su conjunto, por supuesto que el gobierno tiene un papel muy importante, pero la sociedad no debe delegar todo en él.

-¿Qué pasa cuando esa participación de la sociedad civil se enfrenta a las políticas de desarrollo de un gobierno?

-Mi experiencia es que en algunos casos se puede trabajar con los gobiernos y en otros es más difícil, pero en esta perspectiva hirschmaniana del posibilismo siempre algo se puede hacer y hay que buscar por dónde se puede trabajar, la responsabilidad es de uno mismo también. Siempre hay que buscar la vía posible. Ni hay excusas. Y si hay divergencias con el gobierno, la participación se hace más importante aun. La participación social es la herramienta más importante para hacer economía.

-¿Eso implica una sociedad civil potente y conciente de su fuerza?

-Hirschman piensa que la ciudadanía tiene una enorme capacidad para transformarse a partir de la intervención de cada quien sobre la base de lo posible, cuya concreción siempre será mayor a la de lo probable. Se puede encontrar siempre alguna vía para hacer; además, lo probable será más concreto a medida que se hace lo posible. El resultado es siempre decisivo y los economistas deberían partir desde esta búsqueda de encontrar caminos tratando de concretar y no quedarse solamente sentados esperando y haciendo un trabajo de escritorio. Es una dinámica. Esta es la diferencia teórica con las otras expresiones de la economía.

El libro

Editado por la editorial UNQ, de la Universidad de Quilmes, “Albert Hirschman, entre Europa y América Latina” acerca a los lectores al pensamiento de Albert O. Hirschman, cuyas contribuciones a los estudios sobre desarrollo son tomadas por cientistas políticos y sociólogos. Meldolesi fue discípulo y colaborador durante muchos años de Hirschman, y aplicó sus ideas a la realidad del sur de Italia, uniéndolas en una síntesis teórico-práctica con la filosofía de Eugenio Colorni. Este filósofo italiano, héroe de la resistencia antifascista, que murió asesinado en 1944 y es poco conocido en nuestra región, tuvo una influencia crucial sobre Hirschman, particularmente (pero no exclusivamente) por su insistencia en la importancia de las “pequeñas ideas”.

Meldolesi revisa un conjunto de conceptos elaborados por Hirschman a partir de sus experiencias y reflexiones sobre América Latina y aplicados también en Europa. Entre dichos conceptos, que amplían la “caja de herramientas” de los economistas, sociólogos, historiadores y politólogos, pueden citarse los encadenamientos o enlaces (linkages), la tríada “voz, salida y lealtad”, el “efecto túnel”, el posibilismo, “la mano encubridora”, la “fracasomanía”, el principio de conservación y mutación de la energía social y los mecanismos de inducción. El trabajo de Luca Meldolesi ofrece una rápida vía de acceso al pensamiento de Hirschman desde una perspectiva orientada hacia la acción.

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