Lidia Papaleo desmiente a Bonasso, quien afirma que David Graiver vive

La viuda del banquero desaparecido en 1976 en México deslizó que el argumento del escritor es el mismo que usaba la dictadura. Escuchá el audio.
27 de Junio de 2017

En diálogo con Luisa Valmaggia, conductora de Abrir el juego, que va por AM 770 Radio Cooperativa, la viuda del banquero David Graiver respondió a declaraciones periodísticas del escritor y periodista Miguel Bonasso, quien afirmó que su esposo no murió en el histórico accidente de avión en México, y que sigue con vida.

Lidia Papaleo se lamentó porque "hijos y nietos tengan que volver a escuchar las mismas cosas que se decían durante la dictadura" y aseguró "esto lo hacían sólo los militares y gente a la que se le daba dinero para hacerlo [...] Me parece muy doloroso y vil. Nunca me lo hubiera esperado [de Bonasso]. O será que está trabajando para Clarín" dudó.

El periodista, cuyo último libro, El hombre que sabía morir, despertó la polémica porque allí cuenta en forma novelada el posible final del Graiver, quien supo manejar un par de bancos y empresas, entre ellas Papel Prensa, fue perseguido por la dictadura, que lo consideró el administrador de los fondos de Montoneros como parte de la organización guerrillera.

Bonasso, quien integró Montoneros en su momento, afirmó en una entrevista con el portal Infobae, en el marco de la presentación de su libro: “me lo dijo un ex jefe de Interpol México: David Graiver no estaba en el avión que se estrelló en México. Vive. Se bajó en Houston”.

Luego, Bonasso destacó luego las señales que indicarían, según él, que el torno del accidente que le habría costado la vida a Graiver, el 6 de agosto de 1976, que el cadáver “fue reconocido por un torso velludo sin cabeza y sin practicarle análisis de ADN ni nada por el estilo y fue rápidamente cremado”.

La viuda de Graiver contradijo la versión del autor también de El presidente que no fue –una biografía del efímero presidente Héctor Cámpora, de quien fue secretario de Prensa- al asegurar que en el momento en que ocurrió el accidente "no existían las pruebas de ADN" y recordó que su cuñado, Isidoro Graiver, viajó a México donde reconoció los restos de su propio hermano.

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