Los gobiernos de Perú y Ecuador quedaron signados por el escándalo de Odebrecht

Pedro Pablo Kuczynski estuvo a un paso de ser destituido y quedó muy debilitado. Se salvó por una disputa en la familia Fujimori.
23 de Diciembre de 2017

La megacausa de Odebrecht sigue involucrando a funcionarios de alto nivel en la región. La última oleada alcanzó al presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, y al vice de Ecuador, Jorge Glas, cuya detención y ahora condena a seis años parte aguas en Alianza País, el partido fundado por Rafael Correa, hoy enfrentado en forma irreconciliable con el actual presidente, Lenin Moreno.

El mandatario peruano evitó con estrechísimo margen que el Congreso lo destituyera luego de conocerse un soborno relacionado con su empresa Westfield. Las abstenciones de Nuevo Perú (izquierda) y diez legisladores díscolos de Fuerza Popular (fujimorismo) le permitieron mantenerse en el cargo a pesar de su alta impopularidad: apenas el 18% aprueba su gestión. La sesión del jueves provocó también una fractura dentro del partido que hoy dirige Keiko, la hija del expresidente Alberto Fujimori, que estuvo a punto de ganar las elecciones en junio de 2016 si no fuera porque la izquierda a último momento llamó a "inmolarse" y votar por el empresario liberal sólo para evitar el retorno de ese apellido vinculado con el autoritarismo, la corrupción y el ajuste económico de los '90.

El único beneficiado estos días es el propio Marcelo Odebrecht. El empresario brasileño de la construcción que confesó haber sobornado a gobiernos de América Latina, obtuvo el martes la prisión domiciliaria gracias al acuerdo de "delación premiada" tras cumplir apenas dos años y medio de una condena de diecinueve.

La semana anterior la constructora informó que había transferido U$S 4,8 millones a consultoras vinculadas a Kuczynski entre 2004 y 2012, una de ellas cuando era ministro del presidente Alejandro Toledo, hoy detenido por la misma megacausa. El mandatario dice que entonces había dejado la empresa en manos de su socio y se desentendió de cualquier operatoria. Pero lo que le permitió no ser destituido fue la jugada previa, cuando el 60% de los peruanos apoyaba su salida y 93 legisladores se pronunciaban dispuestos a sancionarla (se requerían 87 de una cámara de 130). Afirmó que si avanzaba lo que calificó de "golpe", sus vicepresidentes renunciarían y eso pondría en la línea sucesoria al presidente del Congreso, que pertenece al partido de Fujimori. Los 79 votos positivos que resultaron dan cuenta de que aquello modificó el voto de parte de la izquierda. A su vez, Kenji Fujimori, hermano menor de Keiko, se abstuvo con un grupo de diez legisladores que ahora son repudiados por la líder de Frente Popular y formarán un bloque autónomo. Kenji negocia el indulto a su padre, preso por delitos contra los Derechos Humanos y corrupción, y apostó a continuar ese diálogo con Kuczynski. Keiko, en cambio, está enfrentada con su padre y lo prefiere en prisión para controlar el partido.
Finalmente, después de un proceso de apartamiento del cargo y posterior detención, la Justicia condenó en primera instancia al vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas a seis años de prisión por recibir supuestos sobornos de la constructora. El funcionario afirma que es escandalosa la decisión judicial, que se lo condenó "sin pruebas" y que apelará la medida. En la misma línea sostiene su apoyo el expresidente Rafael Correa, que considera a Moreno como un "traidor" al legado de su gobierno. «

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