“Me gusta contar historias atravesadas por cierto realismo mágico”

Hernán Morán escribió y dirige “Claudia en la montaña”, una obra que nació de un mito familiar y se transformó en algo muy diferente.

31 de Julio de 2019

Anécdotas, historias, leyendas urbanas, libros y la experiencia en la  vida son algunos de los pequeños impulsos para crear, en este caso,  obras de teatro. Esa chispa tan necesaria puede surgir casi desde cualquier lugar. Hernán Morán, guionista y director de “Claudia en la montaña”, se inspiró en una anécdota familiar sobre una prima lejana para hacer esta obra que ganó el premio ARTEI 2019.

La obra es ficcional y cuenta con un estilo fantástico, pero "el punto de partida", como dice el director, fue aquella anécdota familiar. “Claudia en la montaña” retrata la historia de una mujer a la que diagnostican poseída y en busca de la cura decide ir a las sierras con su marido en una especie de "viaje de sanación". Pero durante el transcurso del viaje se dispararán diversos conflictos.

–¿Cómo surgió la idea de hacer esta obra?

–De una especie de leyenda urbana de mi familia. Se decía que una prima lejana estuvo poseída cuando era chica, pero obviamente nunca nadie lo pudo comprobar. Me llamó la atención la anécdota y fue como un disparador de la obra, donde el personaje se llama como mi prima. Ese es como el punto inicial. Después la obra atraviesa por un montón de temas que tienen que ver con todo lo que no se sabía de Claudia. La obra se desplegó un poco de la anécdota para convertirse en ficción. La idea es indagar en diversos temas, pero desde la comedia romántica y desde una pareja en la década de los 60 que se van a la sierras para que la mujer se cure con una chamana.

–¿Fue difícil hacer un guión que articule una compilación de anécdotas y aspectos fantásticos?

–Sí, pero lo fantástico es un estilo propio y lo hago en todas mis obras. Me gusta contar historias atravesadas por cierto realismo mágico. En este caso Claudia va hacer una visita al médico y este le dice que está poseída tras un análisis, por lo que es totalmente absurdo. Pero es algo que me gusta jugar en todas mis obras que es el pase de lo absurdo a lo fantástico. Por lo que ella decide irse a una especie de viaje de sanación, donde aparece este mundo hippie que me fascina y la cuestión de las terapias alternativas. La curación está en uno mismo, esta es la cuestión de cómo curarse y los procesos de sanación. Eso son algunos mundos que chocan en la obra, por un lado está la chamana de un mundo espiritual y por el otro lado está el marido de Claudia que aferra más en la medicina tradicional.

–¿Qué mensaje querés transmitir con esta obra?

–No hay ningún mensaje, es más, nunca me propuse eso. Prefiero que cada obra que hago tenga una cierta universalidad de reacciones. Por ejemplo, hubo gente que lloró y hasta se moría de risa al terminar de verla. Me baso en los estudios que hice en la dramaturgia donde no nos metemos con temas simplemente dejamos que la obra funcione por su propio núcleo. Además, me encanta que la gente opine en formas diferentes porque la vida es eso.


-“Claudia en la montaña”. Sábados a las 22:30 hasta el 24 de agosto en Abasto Social Club, Yatay 666, CABA.

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