Merkel en el banquillo como testigo por el escándalo de Volkswagen

La automotriz falseó registros de emisiones de gases contaminantes en motores diesel.
8 de Marzo de 2017

Berlín, Alemania

¿Qué sabía el gobierno alemán, y cuándo fue informado del escándalo Volkswagen? A estas y otras preguntas debe responder la canciller alemana Angela Merkel ante una comisión de investigación sobre emisiones contaminantes. La jefa del gobierno atestigua en uno de los mayores casos de la postguerra que afecta a una de las joyas de la economía alemana.

El grupo Volkswagen, gigante que reúne 12 marcas (entre ellas Audi, Porsche o Skoda) admitió en setiembre de 2015 que había equipado 11 millones de autos diésel en todo el mundo (600.000 de ellos en Estados Unidos) con un programa informático que falseaba el nivel real de emisiones de gas contaminante para hacerlos aparecer más verdes de lo que realmente eran.

Ello supuso un devastador golpe financiero y de imagen para esta empresa, símbolo de la potencia económica alemana.

Al revelarse este caso, Merkel había intentado ganar tiempo, y aunque aseguró que el escándalo era "dramático" matizó que no tendría impacto a largo plazo sobre la reputación de la industria alemana.

No satanizar

La canciller exhortó también a "no satanizar" al conjunto del sector automotor ya que ello pondría "en peligro miles y miles de empleos en Europa".

Los parlamentarios quieren dilucidar lo que sabían los miembros del gobierno de este escándalo, antes de que fuera hecho público.

La comisión, creada a iniciativa de la oposición (Verdes e izquierda radical die Linke) pero integrada también por diputados de la coalición en el poder entre conservadores (CDU-CSU) y socialdemócratas (SPD), tiene por misión examinar la acción desde 2007 del gobierno alemán ante la superación de los umbrales de emisiones contaminantes por parte de los constructores automotores.

"Hay cada vez más índices que sugieren que la cancillería (gobierno) y la canciller Merkel conocían el tema de los óxidos de nitrógeno bastante antes de 2015" según el videpresidente de la comisión de investigación Oliver Krischer (Verdes).

"También queremos aclarar el rol desempeñado por la cancillería en la legislación europea sobre las emisiones de automóviles" había afirmado en diciembre.

"Esperamos de la canciller explicaciones que ni el ministro encargado (de Transportes, Alexander) Dobrindt, ni el resto del gobierno han dado hasta ahora", añadió.

Los diputados ya interrogaron en diciembre a exministro de Economía, ahora en Exteriores,  Sigmar Gabriel, quien afirmo haber ignorado todo antes de la revelación pública del escándalo.

Segunda comparecencia

Para la canciller se trata de la segunda comparecencia ante una comisión de investigación parlamentaria en escasas semanas, pues en febrero fue interrogada por otro caso, el de la cooperación entre los servicios de inteligencia alemán y estadounidense.

La línea de defensa de Volkswagen no ha cambiado desde hace más de un año: según la firma, el directorio sólo fue informado "a fines de agosto, principios de septiembre de 2015" de este gigantesco trucaje.

El expresidente de Volkswagen, Martin Winterkorn, interrogado el 19 de enero por esta misma comisión, rechazó la acusaciones de ocultación, y afirmó no haber sabido nada antes de que estallara el escándalo.

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