Pasen música: el rol de los medios en el caso de Santiago Maldonado

El libro de Diego Rojas y Mariana Romano aborda la manipulación informativa tras el crimen para desinformar, confundir y lograr que la verdad no salga a la luz. 

1 de Agosto de 2018

“No podemos confirmar si es el cuerpo de Santiago o no. Mis padres están casi a 2000 kilómetros, el único medio que tienen es la televisión, si ustedes tiran cosas que hieren o levantan fotos  como la que se publicó de un cuerpo, me parece que no corresponde. Hay que replantearse un poco la profesión de todos y cómo la llevan a cabo. La ansiedad a veces juega en contra y es perjudicial para nosotros, somos seres humanos. Como dice Andrea, fue muy duro estar siete u ocho horas al lado de un cuerpo, tuvimos que convivir con eso. A veces hay que ponerse un poquito más del lado humano y si no tienen qué poner, pasen música, no sé, otra cosa.”

Las palabras corresponden a Sergio Maldonado, hermano de Santiago, y fueron pronunciadas en el marco de la conferencia de prensa que brindó el 19 de octubre y figuran en el libro Pasen música. El caso de Santiago Maldonado en la era de la posverdad (Marea), una investigación de Diego Rojas y Mariana Romano. Se trata de una investigación que muestra la manipulación informativa que hubo en torno al caso Maldonado, de cuya desaparición hoy se cumple un año.

“Como nunca, -dicen los autores-, durante el caso Santiago Maldonado quedó expuesta la integración entre los medios tradicionales y digitales ha potenciado la desinformación a través de la sobreinformación, producto de la elaboración masiva de notas irrelevantes y farandulizadas, y ha cualificado los rumores y las noticias falsas, gracias a la falta de verificación de la información y la igualación entre hechos y opinión.”

El libro pasa revista brevemente a la historia del pueblo mapuche en la Argentina y a la forma en que los medios posicionaron a la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) como “la amenaza armada que preocupa al gobierno de Macri”. Se adentra luego en el complejo entretejido mediático que se dedicó a ocultar la verdad y a “embarrar la cancha” bajo el simulacro informativo y la acción de los trolls en las redes una de cuyas diversas acciones consistió en volver a poner en escena la segunda desaparición de Julio López bajo el gobierno kirchnerista como si una justificara la otra.

En ese contexto de bombardeo informativo que aportaba a la confusión, la página creada por la familia Maldonado (santiagomaldonado.com) se convierte en un “espacio de referencia” para el periodismo y la población interesada en un seguimiento ajustado del caso, donde se conseguían los comunicados, las aclaraciones y las novedades relevantes sobre la investigación”. Según los autores, esta página “tuvo un valor más allá de sí misma porque demostró el ejercicio que es necesario hacer para llegar a conocer algo en un sistema periodístico abrumador, en especial cuando el que dispara la ametralladora informativa es el Estado, en forma de permanentes difamaciones y manipulaciones: organizar la información, clasificarla, buscar los datos que rectifican las noticias falsas.”

Un ejemplo de la ferocidad mediática con que fue tratado el caso es la actitud del portal totalnews.com donde se publicó una noticia falsa sobre el sitio. Según se informó desde allí, la página de familia de Santiago había sido creada el mismo día de su desaparición, el 1° de agosto, lo cual constituía una prueba de complicidad entre los mapuche y el entorno familiar de Maldonado.

El libro registra también las numerosas y creativas formas en que se dio respuesta al aluvión de noticias falsas que tenían como propósito ocultar y confundir. La pregunta “¿Dónde está Santiago Maldonado?” se difundió por los medios más diversos, desde las redes a la escritura de una pizarra en la puerta de un negocio.

El libro sigue el tratamiento de los medios y las redes hasta los momentos posteriores al martes 17 de octubre en que se encontró el cuerpo de Santiago luego del cuarto rastrillaje en el Río Chubut.

A un año de la desaparición de Santiago, no sólo el gobierno no ha dado una respuesta respecto de la responsabilidad de la Gendarmería en su muerte, sino que su familia sigue siendo acosada y estigmatizada luego de haber soportado no sólo su desaparición y su muerta sino la intrincada red de mentiras y rumores que se instalaron para que la verdad no salga a la luz.

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