Tiene Síndrome de Down, trabaja en el Mercado Central y sueña con ser un actor famoso

Anthony Jara tiene 37 años y vive en González Catán. Su ejemplo derriba los mitos sobre la discapacidad intelectual. "Quiero tener prestigio", reconoce.

24 de septiembre de 2019

Hijo de una familia trabajadora del Conurbano bonaerense, Anthony se toma dos colectivos a diario para llegar a su trabajo: es ayudante en el taller que pertenece a la Fundación del Mercado Central, lugar que funciona dentro del predio de Tapiales.

“Me gusta barrer, limpiar y planchar”, confiesa. Esas son algunas de las tareas asignadas que cumple al pie de la letra. “Yo crecí mucho ahí con mis compañeros. Me siento muy bien en el trabajo”, agrega.

Anthony es un joven con Síndrome de Down con muchas inquietudes. Desde que terminó la escuela ha realizado capacitaciones en oficio en carpintería, ayudante de albañilería, pintura y también panadería. Todos los cursos los realizó en la Escuela del Padre Mario Pantaleo en González Catán. Como si fuera poco, también es Segundo Dan en Taekwondo. Sin embargo, desde hace algunos años encontró su verdadera vocación: ser actor.

De corazón alegre y bondadoso, por donde va cosecha amigos. Rápidamente contabiliza unos veinte dentro de la compañía de teatro a la que asiste, y asegura tener unos cuantos más en su lugar de trabajo. Para Sebastián Jara, su papá, "él es uno más, es como cualquiera de nosotros”, y agrega: “Es totalmente independiente, muy trabajador, atento, cariñoso e inteligente".

A sus 37 años, Anthony no tiene dudas: “Yo siempre quise ser artista. Era chiquitito y le decía a mi mamá que quería ser actor, famoso y cantante. Quiero tener prestigio”. Al respecto, su papá acota: “Siempre lo tuvo claro. Nosotros siempre lo apoyamos en todo lo que él quiera hacer y ser. Como padres estamos para eso”.

En 2012 se inscribió en el taller de comedia musical de la Compañía de arte inclusiva Las Ilusiones, y desde entonces no faltó nunca a sus clases. Inicialmente viajaba cada sábado desde González Catán hasta Congreso para ensayar. Luego, la institución abrió una nueva sede en Ramos Mejía y comenzó a asistir allí. “Soy feliz en el escenario y mi familia me va a ver siempre. Me dicen que soy un grande”, sonríe cómplice.

Al respecto, el Director General de Las Ilusiones, Juan Ignacio Acosta, explica que “su despliegue corporal y su manejo en el espacio es una de sus mejores potencialidades, baila increíblemente bien y logra alcanzar personajes con gran profundidad. Es un actor formado en danza, teatro, canto y danzateatro. Fue parte de la obra ‘Sueño de una noche de verano’, uno de los espectáculos que más funciones y espectadores tuvo. Estuvo tres años en cartel y llegó a formar parte de la oferta cultural comercial de la Ciudad de Buenos Aires en el Teatro Picadero”.

Actuar, también es parte de su trabajo. “La recaudación de las funciones se distribuye en partes iguales entre todos los que conforman la obra, es una cooperativa, por lo tanto todos acceden a la misma cantidad de puntos y dinero obtenido. Esto es importante resaltarlo porque intentamos ir en contra del sistema que cree que el teatro inclusivo es amateur o escolar. Aquí hay muchas horas de trabajo y esfuerzo invertidas tanto por parte de los actores como de todos los que hacemos Las Ilusiones”, sostiene Acosta.

Confiado, Anthony no advierte barreras y comenta orgulloso: “A todos los que no me conocen les quiero pedir que me vean mucho más, que vean en mí el actor que soy.”

Arte y discapacidad

Las Ilusiones se inició en el año 2009. Hoy concurren más de 450 actores y actrices con y sin discapacidad intelectual en su mayoría con Síndrome de Down, de todas las edades. Se brindan clases de canto, teatro, danza, comedia musical y danzateatro.

Cuenta con nueve sedes ubicadas en CABA, Ramos Mejía, Olivos, Villa Ballester, La Plata, Ingeniero Maschwitz, Lanús, Colón (Entre ríos) y Salta capital. Uno de sus objetivos es brindar trabajo y visibilizar la tarea de sus artistas. Por eso realiza tanto giras como funciones en teatros reconocidos durante todo el año.

Esta nota fue posible gracias al apoyo de nuestros lectores.

Su aporte nos permite hacer periodismo sin condicionamientos. El sueño de un medio libre no es solo nuestro.

SEAMOS SOCIOS

Tiempo Audiovisual