Toma todo: Joe Lewis, el dueño del Tottenham denunciado por usurpar tierras en la Patagonia

Con una fortuna de 4800 millones de dólares, a Lewis, de 83 años, le gusta más el golf que el fútbol. Jugó con Tiger Woods, pero también es amigo de Mauricio Macri y Gianni Infantino, invitados a su estancia de El Bolsón. En 2013 se dio el gusto de llevar al club inglés a su casa: organizó un amistoso ante Jamaica, en Bahamas, las islas libres de impuestos donde reside.

8 de septiembre de 2020

A Joe Lewis difícilmente se lo encuentre en White Hart Lane, el estadio de Tottenham, reinagurado en 2019: reside en el megayate Aviva III en las aguas de las islas Bahamas, con cuadros de Picasso, Chagall y Bacon, en 98 metros de eslora, libre de impuestos. Dueño del 70% de ENIC Group (el 30% pertenece a Daniel Levy, que oficia de presidente), el Tottenham de Lewis recortó salarios de 550 empleados del club en plena pandemia. Y luego se acogió a un programa de ayuda del gobierno en el que le paga el 80% de cada sueldo y el club, el resto. Tottenham Hotspur Supporters Trust, una agrupación de hinchas, le pidió al club que se rectificara: “Hagan lo correcto. Escúchenos”. No lo hizo: el gobierno de Boris Johnson le cedió 220 millones de euros. “No puedo creerlo”, dijo Harry Redknapp, histórico entrenador, que en 2010 clasificó a Tottenham a la Champions después de 50 años. “No es algo que se pueda pensar de un club que es propiedad de Joe Lewis, uno de los hombres más ricos del mundo, y que le recorta dinero a todo su personal no futbolístico. Muchas personas se hundirán y necesitarán la ayuda del fútbol”.

Tottenham se encuentra en el municipio de Haringey, escenario de desigualdades raciales en el Gran Londres, una de las diez áreas más pobres del Reino Unido. En la Argentina, Joe Lewis podría ser un adelantado en el debate de la toma de tierras: el dueño de Tottenham desde 2001 aún afronta una denuncia judicial por la apropiación de 12 mil hectáreas en la Patagonia -cercamiento del Lago Escondido incluido-, en las que ostenta una estancia en El Bolsón, defendida con compra de voluntades y matones armados. En 1996, mientras compraba acciones de clubes con ENIC Group -Slavia Praga (96,7%), AEK Atenas (47%), Vicenza (99%), Basilea (50%) y Rangers (25,1%)-, Lewis adquirió de modo irregular y express las tierras patagónicas, violando la ley de “zona de seguridad de fronteras”: consideradas estratégicas, sólo pueden ser compradas por argentinos nativos. Multimillonario offshore, Lewis, de 83 años, posee una fortuna de 4800 millones de dólares, repartida en más de 200 empresas en diez países, lo que lo ubica en el puesto 375 entre los más ricos del mundo, según Forbes. Amigo íntimo de Mauricio Macri, a quien recibe de tanto en tanto en su mansión patagónica (en 2018 también la visitó Gianni Infantino, presidente de la FIFA), Lewis aumentó acciones en empresas locales de energía durante el gobierno anterior. Mientras, el reclamo por las tierras y Lago Escondido sigue vigente.

A Lewis le gusta menos el fútbol que el golf. Ha jugado con Tiger Woods en Isleworth, su club en Miami. Su crecimiento estuvo vinculado a negocios de la gastronomía y el espectáculo y, sobre todo, a la especulación financiera. El 16 de septiembre de 1992, el Miércoles Negro en el Reino Unido, el Estado perdió más de 3 mil millones en una corrida financiera contra la libra. Lewis ganó cerca de mil millones. Pero Tottenham le sirve para que Amazon produzca All or nothing (Todo o nada), serie documental que recorre la última temporada y que incluye la llegada de José Mourinho. La serie explota el histrionismo de Mourinho, entrenador y “puto amo” afuera de la cancha. Apenas toca la salida de Mauricio Pochettino después de llevar a Tottenham a su primera final de Champions en la historia. El entrenador argentino, cinco años y medio en el club sin bajar de la quinta posición en Premier League, creía que había llegado el momento de pegar el salto: invertir en talentos. Había rechazado ofertas de Real Madrid y la selección argentina. El presidente Daniel Levy, él sí hincha de Tottenham, de ir de niño al viejo White Hart Lane, debió cumplir órdenes: hacer fluir el dinero hacia las cuentas del dueño del club.

“Los Spurs han estado a la venta durante diez años. Joe Lewis no es un inversor de rendimiento: es un comerciante de divisas que compra barato y vende caro. Pide prestadas sumas enormes e invierte en empresas que pagan grandes dividendos con el flujo de caja”, apunta Matt Scott, periodista del Daily Telegraph. Para graficarlo: Lewis compró a Gareth Bale por 10 millones de libras a Southampton cuando tenía 17 y, seis años después, lo vendió a Real Madrid por 100 millones de euros. “Lo único que detuvo una venta del club es el entusiasmo visceral de Levy -agrega Scott-. Lewis ve que su gran trabajo eleva cada vez más el precio de venta futuro”. Tottenham es uno de los seis clubes que iniciarán la Premier League 2020/21 que pertenecen aún a capitales ingleses. En mayo de 2013, Lewis llevó su juguete a casa: Tottenham jugó un amistoso con la selección de Jamaica en Nassau, capital de Bahamas. El plantel visitó el megayate Aviva III. A bordo, Joe Lewis. “Nunca lo había visto antes”, confesó Michael Dawson, entonces capitán de los Spurs. Algo similar le sucedió a Pochettino el día de la reinauguración de White Hart Lane: no sabía que había acudido Lewis. El dueño de Tottenham había hecho el esfuerzo: 6737 kilómetros y dejar atrás el calor del Caribe.

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