Un ciudadano más

(Foto: AFP)
Opinión
Por Ricardo Romero - Analista político - Vicerrector y profesor de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini/UBA
2 de mayo de 2021

Carta al Señor Presidente:

No sé si recuerda, lo recibí en su primer acto como candidato a presidente, el 4 de julio de 2019, en la puerta del Pelle. Así como lo hice el último viernes de presencialidad, hace apenas dos semanas, a las 7 de la mañana con los estudiantes. Colaboré con preceptores en la toma de temperatura porque mí regente, tenía COVID. Luego seguí actividades hasta mi curso de Macroeconomía, que terminé a las 19, regresando a casa exhausto. Desde el sábado comencé a estar mal, luego fiebre y por último di coronavirus positivo. Me pegó.

Empecé la enfermedad en casa pero el cuadro se agravó y terminé en UTI, del Sanatorio Anchorena. Con una técnica nueva evitaron entubamiento y lograron estabilizarme. Ahora le escribo de sala común.

Gracias a tener los recursos pueden atenderme.

Justamente es ese el punto, la decisión política de poner la vida por sobre todo lo material, comprender que no es una “infectidura” sino un Estado Clínico que se pone en guerra contra un virus impiadoso y mercados inescrupulosos.

Sé que pasó de profesor de Derecho Penal a doctorando en gestión epidemiológica. Pero lo sueño como el estadista de este impasse, sacando al país del terrible momento que vive la humanidad. Y ojalá muchos argentinos se den cuenta que hay que acompañar. Lo hago desde la tradición socialista, porque necesitamos una Unidad Nacional para lograr salir del trance, tal como el propio Lula lo impulsa en Brasil.

Para eso se debe pensar políticas estratégicas de corto y largo plazo. De inmediato, las acciones deben ser paliar las consecuencias para enfrentar este terrible enemigo como sea posible, cueste lo que cueste, sin escatimar recursos y extraer fondos de los que más se benefician en este momento.

De largo plazo, es necesario repensar la regionalización del AMBA: descentralizar la conexión en CABA con el Conurbano es central, no cómo respuesta antiporteña, sino como visión estratégica de desarrollo económico. Mi ex compañero de Facultad, Matías Kulfas lo entiende del mismo modo.

Ojalá que en ese esquema, se sume el empresariado argentino a invertir en negocios y el Estado acompañando en infraestructura para formar polos de desarrollo en el conurbano profundo. Es un camino necesario que nos proyecte más allá de ésta coyuntura. Y otro deseo sería que el poder terrateniente traslade una alícuota de su producción, sin gran impacto de costo medio, a garantizar la sustentabilidad alimentaría con una canasta al costo para garantizar ciudadanía plena. Es un proyecto concreto de Unidad Nacional.

Seguro, la grandeza del país, especialmente en sus mejores tradiciones políticas, hará que encontremos la concordancia necesaria para salir adelante. Fuerza, Salud y Unión.

No lo molesto más. Así me recupero y espero poder volver a ir al Pelle y desde ya transmito la predisposición del Equipo de Conducción de recibirlo cuando usted lo desee.

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