Una imagen que disparó más de mil palabras y una obra de teatro

Pescando en la bañera, dirigida por Leonel Dolara, se desarrolla en un espacio inusual e incluye historias reveladoras.
31 de Julio de 2017

Muchas veces estamos buscando algo donde nunca lo vamos a encontrar. El guionista y director Leonel Dolara se topó con una de esas imágenes que valen más que mil palabras en una sesión con su psicólogo. Allí, comentario va, pregunta viene, apareció la idea de una persona con una caña de pescar que probaba su suerte en las mansas aguas de su bañera. Así nació Pescando en la bañera, la obra de Dolara que se exhibe todos los viernes a las 20 en Elkafka Espacio Teatral.

Diez personas están en una especie de limbo con forma de baño sin saber por qué ni para qué están allí. Mientras lo averiguan, los espectadores van conociendo sus historias a través de los diálogos que se suceden. La protección y seguridad que sienten en ese espacio, permite ser testigos de su desnudez, confesiones, miedos, angustias y deseos ocultos. Una nueva propuesta dramática que, sin dejar de lado el humor, juega con la intriga en el descubrimiento permanente de secretos y giros inesperados.

El director y Gabriela Del Mar, una de sus protagonistas, coinciden en que los baños funcionan como una suerte de confesionarios y la obra explota eso. "Allí uno dice cosas que no le dice a nadie, aunque se tenga una relación íntima y de confianza. Traté de incluir historias muy diversas para que todos puedan identificarse con las diferentes líneas argumentales", explica Dolara.

Del Mar, por su parte, revela: "La puesta no tiene nada de escatológico. Se centra en la intimidad del espacio. Contiene historias cotidianas pequeñas y simples de la vida, esa falta de pretensión, hace seguramente que el espectador se acerque. Son personajes que no saben qué pasa pero luego cada espectador arma su propia mirada. Antes del estreno creía que la obra era muy directa, que no tenía la intriga suficiente, pero me sorprendí con las devolución de los amigos y colegas."

Tanto Del Mar como Dolara creen que el teatro ejercen un rol de comunicación social y que lo que se ve en el escenario puede modificar la realidad si toca alguna fibra sensible. "Para que esto suceda debe haber una entregar total y libertad creativa que se completa con la mirada atenta del público", afirma la actriz. El director, por su parte, resalta que el teatro tiene que ser popular y nunca elitista: "Tiene que hablar de lo que le pasa a la gente. Pero un proyecto tiene sentido sólo cuando queremos decir algo. Las obras producidas como chorizos y los tiempos comerciales conspiran contra el arte." «

Pescando en la bañera. Viernes a las 20 en Elkafka Espacio Teatral (Lambaré 866).

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