A 35 años de «Divididos por la felicidad»: el disco con el que Sumo sacudió al rock argentino

El primer álbum de Luca Prodan y compañía sorprendió a propios y ajenos por sus influencias provenientes del postpunk y por la actitud desbordante de la banda.

El 1º de abril de 1985. hace exactamente 35 años, se editaba Divididos por la felicidad, primer disco oficial de Sumo, un novedoso trabajo que presentaba al público local ritmos derivados de la escena postpunk londinense y neoyorkina, desconocidos a nivel masivo por estas tierras hasta entonces; y que además cambiaba la cara del rock argentino, que todavía estaba atravesado por el ánimo festivo de la “primavera democrática”.

El álbum, que paseaba por la new wave, el reggae y el ska, entre otros géneros, contenía clásicos como “La rubia tarada”, “El reggae de paz y amor”, “Mejor no hablar de ciertas cosas”, “DBD” y “Kaya”, entre otras composiciones.

Esta publicación significó la llegada a una mayor cantidad de público para la banda que desde principios de los ’80 se movía por la escena under, liderada por Luca Prodan e integrada por Germán Daffunchio y Ricardo Mollo, en guitarras; Diego Arnedo, en bajo; Alberto Troglio, en batería; y Roberto Pettinato, en saxo.

La apertura del disco con “La rubia tarada” ya planteaba, incluso desde el título, una diferencia sustancial en comparación con otras propuestas de aquellos años, que matizaban las críticas con una dosis de humor en sus letras.

En lo referente al estilo musical, Sumo presentaba al público argentino un panorama conocido hasta el momento sólo por un reducido grupo de personas que de alguna manera tenía información sobre lo que se escuchaba en los centros musicales a nivel mundial.

Ya el título del disco hacía alusión a Joy Division, una de las bandas más importantes de la escena de Manchester de finales de los ’70, y fuente de inspiración de la formación comandada por el italiano Luca Prodan, quien también mostraba influencias de Ian Dury, Blondie y Elvis Costello, entre otros pocos conocidos hacia 1985 por aquí.

La pieza disco “DBD”; los ritmos jamaiquinos que dominaban canciones como “Regtest”, “Don´t come” y el “Reggae de paz y amor”, con la curiosa participación del grupo folclórico Los Trovadores en coros; o los guiños ska de “Mejor no hablar de ciertas cosas”, una tema con letra de Carlos “El Indio”Solari, y “Kaya” fueron algunas de las marcas distintivas que iniciaron una nueva era.

Grabado en los estudios CBS, Divididos por la felicidad anticipó el rumbo que iba a tomar el rock argentino a partir de entonces, sobre todo luego de que la falta de mejoras a nivel económico determinaran el final de la “primavera democrática” y el inicio de un estado de ánimo dominado por la decepción.

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