Un grupo de 20 productores y empresarios agropecuarios de General Villegas impulsa desde hace dos años el emprendimiento de la etanolera, que demandará una inversión superior a US$100 millones

De izquierda a derecha, Andre Courreges, Juan Pablo Russi, Pierre Courreges y Gilberto Alegre tras su encuentro con funcionarios bonaerenses
Aunque aún resta la modificación de la actual Ley de Biocombustibles por parte del Congreso que habilite esta actualización del corte, y la confirmción del gobierno bonaerense de cuáles serán los apoyos para los emprendedores de las etanoleras, empiezan a surgir ambiciosos proyectos amparados por el tan esperado Régimen de Incentivos para las Medianas Inversiones, que a diferencia del RIGI incluye al agro y con menores montos.
Así, aunque trabajan en el emprendimiento desde hace dos años, un grupo de 20 productores maiceros del Movimiento CREA de General Villegas y empresarios de la zona planean instalar la primera planta bonaerense para elaborar bioetanol de maíz con una inversión superior a US$100 millones. Con esta alternativa industrial podrían evitar el alto costo del flete de su cosecha sin elaborar por la lejanía a los puertos.
La elección de General Villegas como sede no fue azarosa. La planta necesitará 234.000 toneladas de maíz al año, un volumen que la región aledaña puede cubrir con solvencia. Pero,
además, la zona es un polo ganadero con un stock bovino que supera 1,65 millón de cabezas, lo que asegura la inmediata absorción del subproducto para nutrición animal. La infraestructura logística es otro punto a favor, porque según los emprendedores tienen disponibilidad de tren para transportar bioetanol.
El propósito central de BioVi, como bautizaron al proyecto, es sumarse a la agenda global de descarbonización a través de la producción de energía renovable, al aprovechar el maíz cosechado en esa zona del noroeste bonaerense no sólo como biocombustible sino con subproductos como la burlanda, que es esencial para la alimentación del ganado.
Bioetanol Villegas está liderada por el productor e ingeniero en Producción Agropecuaria Pierre Courreges en sociedad con la empresa de Río Cuarto Bio4 de Manuel Ron y Marcelo Otero, que aporta el know-how técnico y operativo, y Juan Pablo Russi, un ingeniero agrónomo con experiencia en nutrición animal.
La planta industrial se instalará en el establecimiento “El Clarinete”, sobre la Ruta Nacional 188, lo que convertirá a la zona en un polo de energía verde y demandará 400 puestos de trabajo entre directos e indirectos. Se estima que consumirá alrededor de 30 camiones de maíz al día, o unas 234.000 toneladas al año para generar más de 88.800 metros cúbicos de etanol al año.
Afirman que la eficiencia de conversión es notable: por cada tonelada de maíz procesada, se obtendrán 410 litros de etanol automotor. Pero además el proceso industrial está diseñado para generar subproductos de alto valor agregado, como 931 kilos de burlanda húmeda y 15 kilos de aceite de maíz por cada tonelada procesada.
La burlanda se ha consolidado como un insumo estratégico, que ya representa cerca del 30% de la dieta en ganadería de engorde y el 10% en lechería, más competitivo en costos que el maíz para la alimentación de bovinos en feedlots y tambos. De hecho, la operación de la futura planta podría generar a diario la suficiente burlanda para abastecer a 80.000 cabezas.
El ingeniero industrial del ITBA y familiar del empresario contratado para la ejecución del proyecto, Andre Courreges, considera que la industria tiene un enorme potencial. En declaraciones a la prensa dijo que “Brasil acaba de pasar del 27 al 30% de corte de bioetanol y en un año hizo siete plantas nuevas. Nosotros empezamos juntos en 2010: ellos tienen 25 plantas y nosotros apenas seis”.
El emprendimiento cuenta con el apoyo de la gestión municipal villeguense, que destaca su impacto en la creación de empleo y la industrialización primaria. El 1 de abril, el intendente Gilberto Alegre participó en la presentación del proyecto BioVi en el Centro Bonaerense de Energías Renovables, ubicado en el campus tecnológico de la Comisión de Investigación Científica, en la localidad platense de Gonnet, que depende del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense.
La empresa le pide al gobierno bonaerense que no le cobren ingresos brutos, no para obtener un beneficio, sino para estar en igualdad de condiciones con las industrias instaladas en Córdoba y Santa Fe a las que no se les aplica dicho tributo. En la reunión que tuvieron Courreges y Russi en abril los funcionarios provinciales no accedieron por ahora la exención de IIBB, pero sí le comentaron que podrían obtener una exención del 60% de ese impuesto y compensar el 40% restante con una exención en el impuesto a los sellos y con un acompañamiento en el financiamiento del proyecto aportando garantías a través del Fogaba y el otorgamiento de una tasa de interés preferencial a través del Bapro.
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