Carlos Pereira, líder comunitario en una favela de Río, había declarado por el asesinato de la concejal. “Hay que cerrarle la boca”, dijeron los asesinos.

Se trata de Carlos Alexandre Pereira, de 37 años, colaborador del concejal Marcelo Siciliano, quien la semana pasada declaró ante la policía durante tres horas en la investigación sobre el asesinato de Franco y su chofer, Anderson Gomes, el 14 de marzo pasado.
El cadáver de Pereira fue encontrado con marcas de disparos dentro de su automóvil en la zona oeste, en el barrio de Jacarepaguá, uno de los lugares dominados por las milicias parapoliciales que disputan negocios con los narcotraficantes en las favelas.
Uno de los asesinos, antes de disparar, gritó, de acuerdo al relato de testigos: «Tenemos que cerrarle la boca».
Se sospecha que el asesinato es un mensaje mafioso hacia los que declaren en la investigación del homicidio de Franco, dirigente del Partido Socialismo y Libertad que denunciaba a la mafia policial y era contraria a la intervención del Ejército que rige desde febrero.
Pereira actuaba siempre con un chaleco con el nombre del concejal Siciliano en las comunidades.
Era el nexo de los problemas de las favelas de la zona oeste con el concejal del Partido Humanista Social, según la prensa carioca.
Según la prensa local, el concejal fue citado de tener nexos con milicias parapoliciales.
El interventor militar de Río de Janeiro, general Walter Braga Netto, afirmó que hubo «avances significativos» en la investigación del homicidio de Franco.
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