El centro reúne archivos, una cinemateca, una sala de proyección y áreas de formación audiovisual. Sus responsables sostienen que puede convertirse en un modelo para otras ciudades del país.

En su sede ubicada en Colón 1133 se imagina un nuevo espacio público destinado a la exhibición, preservación, formación y producción audiovisual. Mostrará desde un cortometraje con imágenes inéditas de la ciudad registradas por Adolfo Coll durante la década de 1940 hasta nuevas narrativas que vayan surgiendo mediante muestras programadas. El espacio contará además con una muestra museográfica dedicada a la historia audiovisual de los últimos cien años, incluyendo artefactos técnicos, elementos históricos y una colección de afiches de la Fundación Cinemateca Argentina vinculados a la época de oro del cine nacional.
“Creo que era necesario. Es un ejemplo de una política pública. Hubo una lectura de la situación por parte del intendente Jorge Ferraresi que permite ir en contra de la situación actual. Pero no es nuevo. Yo hace años que trabajo en el área de comunicación y entendíamos que había que avanzar en este proyecto, que venía de hace años. Y era urgente”, comenta el director general del CEA, Oscar Frenkel, quien también forma parte de la Subsecretaría de Estrategia y Planificación Comunicacional del partido del sur del conurbano.
Frenkel trabajó con Leonardo Favio y, junto con los productores del cineasta, debatían qué hacer con todo su material. “Todos los fílmicos, todos los archivos, la música, sus cartas. Todo lo teníamos guardado y no sabíamos dónde alojarlo. Ahí fue que nos contactamos con Ferraresi, hace siete u ocho años, y él nos respondió para hacer un museo. Esa fue la primera etapa. Luego vino la escuela de cine y este fue el paso siguiente. Más en esta situación, donde todo es destrucción”, asegura. Luego pasó algo parecido con el acervo de Pino Solanas y de Mercedes Sosa, cuando la fundación fue desalojada de su sede de San Telmo. “Todo ese material es invaluable, es parte de la cultura que habla de nosotros, no se puede abandonar como pretenden ciertos sectores”.
El espacio tendrá un depósito para guardar material fílmico y además contará con una sala para 99 espectadores, equipada con un proyector de 35 mm, epicentro de las actividades venideras. Con las últimas tecnologías de preservación, más de 20 archivistas y profesionales especializados, además de equipamiento de climatización, se podrá ver parte del material que allí se resguarda.
“Vamos a mostrar lo que guardamos y tener una sala para nuevas narrativas y con buenas pantallas. Se trata de una sala gratuita para poder ver cine argentino, con películas clásicas y nuevas”, comenta Frenkel, quien además destaca la dificultad de la coyuntura.
“Es increíble que se pueda concretar en estos tiempos. Es súper importante. Hoy no se alienta a proteger la identidad o los archivos. Las nuevas tecnologías a veces nos hacen perder el foco. La cultura hay que mantenerla vigente, sobre todo cuando representa a nuestro país. No es fácil porque tiene un funcionamiento que no es público, pero hay que buscar actividades para la sala de exhibiciones y la sala de exposiciones. La parte de preservación es una tarea más técnica, que no es de acceso al público, pero es muy importante, y trataremos de seguir avanzando en ese sentido. Los jueves, viernes, sábados y domingos habrá películas y, a medida que aparezcan distintos apoyos, se sumarán actividades”.
El CEA estará destinado a la exhibición, preservación, formación y producción audiovisual, consolidando a la ciudad de Avellaneda como un referente en el campo audiovisual. “No es algo que surge de la nada. Está el instituto de artes visuales, el de cine, el de arte dramático, el de danza y el de fotografía. Así que hace años este trabajo viene pidiendo pista. Prestamos atención a activos como la memoria o el legado. Pero la idea es que se pueda replicar en otros lados, en otros municipios o pueblos. Quedó demostrado que no pueden detener la voz del pueblo y la voz artística de quienes están interesados en el cine. No es necesario que sea un lugar enorme como este; puede ser algo chico. Se puede empezar a trabajar sobre archivos pequeños, ver los VHS que tienen los vecinos, tratar de tener fotos digitalizadas y así. Se puede copiar en la medida de cada ciudad y luego mostrarlo. Porque quizá el problema real es ese: mostrarlo, tener espacios de exhibición”.
Frenkel opina que hay que seguir filmando como dé lugar. “Hay que seguir filmando, hay que seguir produciendo, sin duda. Lo nuevo convivirá con lo antiguo y esto tiene que seguir vigente y funcionando. La verdad es que se tiene que ir este gobierno. Se va a ir y tenemos que volver a alentar la producción local. No es una sorpresa lo que está sucediendo. El presidente del INCAA es una persona a la que no le gusta el cine. Es un cipayo que mira el cine a través del celular y alguien que alienta a no hacerlo, lo cual va en contra de su función. Pero estos espacios como el CEA enfrentan eso preparando gente que está capacitándose para hacer nuevas películas, para proyectar, para filmar, para producir y exhibir, manteniendo el cine argentino presente en todos los festivales del mundo, pero también en nuestras salas. No hay que dejar que nos las cuenten, sino hacerlo nosotros mismos. Hay que seguir, no detenerse y no dejarse amedrentar por los poderosos que solo ven los negocios. El cine puede ser rentable, pero su valor principal es lo que aporta a la sociedad, sin dudas”.
Colón 1133, Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Programación de esta semana:
Jueves 11 de junio
Viernes 12 de junio
Sábado 13 de junio
Domingo 14 de junio
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