Llegó al primer gol recién a los 46 minutos del segundo tiempo, con un tanto de Coutinho. Luego Neymar alargó la distancia.

Con el tanto agónico de Coutrinho Brasil liberó todas sus tensiones, con el fantasma incluido de lo que había ocurrido con Argentina y Alemania. Los cuatro minutos que siguieron al grito fueron un festival brasilero, que mostró todas sus credenciales de candidato: fueron cuatro minutos de posesión total, que incluyeron una bicicleta de Neymar por sobre la cabeza de un defensor tico y el segundo tanto del número 10. Sobre el final quedó el llanto del futbolista del París Saint Germain, la descarga emocional después del sufrimiento que duró hora y media. Tal vez haya sido también el aviso de que ahora empieza su Mundial.
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