Con apenas el 30% de los votos escrutados desde el bunker de Kast sabían que el resultado sería "irremontable". Alta participación, similar al plebiscito por el Apruebo y al de 1988 por el No a Pinochet.

En el comando de campaña de Boric el festejo llegó en el mismo momento en que escucharon a De la Carrera por TV. Atrás quedó el resultado de la primera vuelta en la que Kast se había posicionado con el 27,9 por ciento (en 2017 había sido candidato pero solo obtuvo un 8%) de los votos y Boric con el 25,83 por ciento. Y si bien ambos representaban así una ínfima porción de los sufragios, la tendencia histórica era más promisoria para con el candidato del Partido Republicano y su alianza.
Ya para las 19 y 20, Kast anoticiaba por redes sociales de su derrota: «Acabo de hablar con Gabriel Boric y lo he felicitado por su gran triunfo. Desde hoy es el Presidente electo de Chile y merece todo nuestro respeto y colaboración constructiva. Chile siempre está primero».
La misma línea pero con tono más emotivo fue la que retomó luego en su bunker de campaña. «Somos servidores de una causa mayor: Chile», dijo desde un atril mientras lo avivavan los pocos seguidores que lo miraban entre el público. Se le llenaron los ojos de lágrimas cuando habló de su familia pero luego pasó a hablar de futuro y aseguró que buscará el «equilibrio» desde el Congreso.
Asimismo, agradeció a “esos millones de chilenos que confiaron en nosotros, en un grupo humano increíble” y a los partidos políticos que lo respaldaron, tanto a los del Frente Social Cristiano como a los de Chile Vamos.
Sobre su contrincante, Gabriel Boric, afirmó que “se merece todo nuestro respeto, ganó en muy buena lid. Muchos chilenos confiaron en él y esperamos que tenga un muy buen gobierno”.
“En lo que nosotros podamos, con nuestras legítimas diferencias, queremos ser un aporte para la Patria. Tenemos que, entre todos, volver a unir a los chilenos”, agregó.
Luego con la caravana de festejos de Boric de fondo, recorriendo toda la ciudad de Santiago, Kast se dirigió desde Las Condes hasta el centro para llegar a saludar en persona al frente amplista. La palabra «esperanza» se proyectaba sobre la Torre Telefónica, a cuadras del Palacio de La Moneda.
La escasez de buses que dominó las intervenciones públicas el día de la elección no fue un inconveniente para que se expresaran en las urnas 8.344.117, es decir un millón doscientos mil votos más de lo que fue la primera vuelta. Un dato clave es que esta se convierte en la segunda elección de las seis que hubo en los últimos dos años en superar el 55 por ciento del padrón electoral. La anterior fue la del plabiscito que dijo “Apruebo” a la propuesta de una reforma constitucional para remplazar la carta magna de Pinochet.
La siguiente comparación que aparece es la del histórico plebiscito de 1988 en el que las fuerzas democráticas que dijeron «No» a la continuidad del dictador se impusieron con más del 55 por ciento del padrón de aquel momento. Esta vez también las fuerzas democráticas se alzaron por encima de los promotores de un «orden» que más que paz social pretendía taponar la historia.
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