De la Espriella se une a la coalición de las derechas regionales

Por: Boyanovsky Bazán

El presidente electo de Colombia avisó que se suma al Escudo de las Américas. La excusa de la lucha contra el "narcoterrorismo".

Con la confirmación de su triunfo y el reconocimiento del candidato oficialista, Iván Cepeda, el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, empieza a acomodar las fichas de su tablero de juego y el resto de la derecha colombiana hace lo propio, marcando la cancha con sus intereses. Como primera medida, el gobierno que comenzará el 7 de agosto tendrá un estrecho acercamiento a los Estados Unidos de Donald Trump, hasta ahora la carta más fuerte que tiene. Después de la flagrante intervención en el proceso electoral, adelantando el “apoyo” de EEUU a un eventual gobierno del partido Salvación Nacional, De la Espriella confirmó que se unirá a la alianza de Donald Trump con líderes políticos regionales con los que simpatiza, cuyo pretexto es la lucha contra el narcotráfico. “Colombia hará parte del Escudo de las Américas. Colombia NO será más gobernado por un gobierno complaciente con el narcoterrorismo, pasaremos a combatirlo como corresponde”, escribió “El Tigre” en un posteo en el que agradecía las felicitaciones del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth. El eje de la lucha contra las organizaciones narcoterroristas fue un emblema de campaña y lo que abrirá las puertas a la militarización de las zonas rurales, reviviendo una vieja historia en Colombia, y al ingreso de tropas de apoyo de los Estados Unidos, otro punto de conflicto histórico en el país. “El marco conceptual de todo este proceso es una evidente e irreversible pérdida de hegemonía y de capacidad de influencia de no solo de Estados Unidos, sino de todo el sistema noratlántico en el mundo, lo cual lleva Estados Unidos a la necesidad de compensar ese desequilibrio desfavorable con un reforzamiento del control sobre su zona más próxima que es América”, reflexiona el exembajador argentino ante la OEA, Carlos Raimundi.

En esa línea, el presidente electo nombró este sábado a su primer integrante del gabinete. Su ministro del Interior será el exsenador, Rodrigo Lara Restrepo, hijo del histórico ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, asesinado en 1984 por orden del narcotraficante Pablo Escobar. «El que nunca, a pesar de haber sido víctima de la violencia, dejó de trabajar por su patria; el que nunca renunció a sus principios; el que nunca dejó de legislar para las madres, los estudiantes y los pacientes que esperaban una oportunidad; el que nunca ha dejado de combatir a los corruptos», elogió el mandatario electo. El gran desafío del próximo presidente está en cerrar filas con los principales espacios de la derecha y la extrema derecha colombianas, entre ellas el mayoritario Centro Democrático de Álvaro Uribe, para consolidar una fuerza parlamentaria que le permita sostener una gestión sólida hasta 2030. Es que De la Epriella asumirá con un bloque de apenas tres senadores en la Cámara alta y solo una diputada en la baja, frente a un Congreso cuya mayoría la ostenta el partido del gobierno saliente. No en vano su plan es poner en marcha 90 reformas por decreto, de la misma manera que hizo Javier Milei en Argentina. Más allá de esto, el CD, con 17 senadores y 30 representantes ya adelantó que será “oficialismo”. Aunque el expresidente Uribe dejó en claro condiciones –que no deberían incomodar a De la Espriella- para que ese apoyo se sostenga.

“Para poder hablar de paz tenemos que hablar de seguridad, para hablar de equidad social tenemos que hablar de un crecimiento sostenido en la economía, no nos puede dar miedo disminuir al estado por el cuento de que somos neoliberales, que es lo que nos dicen, porque el estado no debe derrochar recursos, como hizo Petro, tener un estado pequeño”, señaló en una reciente entrevista. La experiencia de izquierda inédita en Colombia que marcó el gobierno de Petro, es una marca que la extrema derecha no se perdona y pretende jugar a fondo para que no vuelva a ocurrir. Uribe se lo advirtió claramente al próximo presidente: “El voto fusil, el resentimiento social creado por Petro y Cepeda, la falta de percepción clara de que la economía no tiene una empresa privada hoy creciendo sino un consumo muy alto por todos estos factores, narcotráfico, minería ilegal, remesas puede llevar a que el petrismo vuelva en cuatro años”, dijo, atribuyendo al gobierno saliente relación tanto con el narcotráfico como con organizaciones guerrilleras, un estigma que sostuvo también De la Espriella durante la campaña. «

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