“Lo que el mundo ve hoy en Gaza es nuestra propia creación. Nos ocultamos bajo nuestra mentira, y esa mentira se le vende al pueblo israelí y al mundo entero”, admitió un exdirector del Mossad. Israel ya mató a 60.933 personas, la mayoría mujeres y niños.

El genocidio en Gaza ya dejó 60.933 personas asesinadas, la gran mayoría mujeres y niños.
“Tenemos el deber de alzar la voz y decir lo que debe ser dicho”, afirmó Ami Ayalon, extitular del Shin Bet. “La guerra empezó como una respuesta defensiva, pero cuando se cumplieron los objetivos iniciales, dejó de ser tal. Hoy está llevando a Israel a una pérdida de seguridad e identidad”.
Para Amos Malka, exjefe de Inteligencia Militar, la ofensiva “podría haber terminado hace un año con una victoria operativa suficiente”. Sin embargo, según Nadav Argaman, también ex del Shin Bet, lo que hay ahora “es una acumulación de pérdidas”.
El exdirector del Mossad Tamir Pardo fue aún más categórico: “Estamos ante el abismo de la derrota. Lo que el mundo ve hoy en Gaza es nuestra propia creación. Nos ocultamos bajo nuestra mentira, y esa mentira se le vende al pueblo israelí y al mundo entero”.
El mensaje de estos exfuncionarios también incluye una dura advertencia sobre el rumbo político del país. Hablan de un “Gobierno mesiánico que lleva al país por un camino irracional” y remarcan que, aunque se trate de una minoría, “esa minoría controla la política”.
Rechazo internacional a la provocación de un ministro israelíes
En paralelo, la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), la Liga Árabe, la Liga del Mundo Islámico e Irán repudiaron enérgicamente una nueva provocación del ministro de Seguridad Nacional israelí, el ultraderechista Itamar Ben Gvir. El funcionario ingresó el domingo al complejo de la mezquita de Al Aqsa —la Explanada de las Mezquitas— y desde allí pidió la “ocupación total” de Gaza.
“La OCI condena enérgicamente el asalto al complejo de la mezquita de Al Aqsa por parte del ministro extremista Ben Gvir y de grupos de colonos bajo protección del Ejército israelí”, expresó la organización en un comunicado, en el que acusa a Israel de intentar modificar el estatus legal e histórico del sitio sagrado.
En la misma línea, la Liga Árabe advirtió que se trata de una provocación que “convierte el conflicto en un conflicto religioso” y que amenaza la estabilidad regional. El Parlamento Árabe calificó las incursiones de colonos como parte de una “guerra de exterminio y hambre contra el pueblo palestino”, enmarcada en una política de desplazamiento forzado y judaización de los territorios ocupados.
Por su parte, Irán también se sumó a las condenas. “La secta sionista que gobierna en Palestina ocupada busca cambiar la identidad islámica e histórica de Jerusalén”, señaló el portavoz de la cancillería, Esmail Baqaei.
Las acciones de Ben Gvir reavivaron las críticas de Jordania y Arabia Saudita, garantes históricos del statu quo en la Ciudad Vieja de Jerusalén, que impide a los fieles judíos rezar en la Explanada. Sin embargo, las autoridades israelíes permiten cada vez con mayor frecuencia visitas acompañadas por la Policía, violando acuerdos internacionales vigentes.
GS con información de Xinhua y Europa Press
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