El Consejo de la Magistratura cajonea una causa donde se acusa a la Cámara de forzar la revinculación de un funcionario con sus hijas, tras haber sido procesado por abuso contra ellas.

El fiscal estuvo seis años procesado por abuso agravado por el vínculo a sus dos hijas, con pruebas que iban desde Cámara Gesell en sede penal hasta la constatación del Cuerpo Médico Forense de que las lesiones eran compatibles con abuso. En medio del procesamiento, el fiscal logra trasladar la causa de Dolores (donde eran oriundos) a Capital Federal. Ahí logró ser sobreseído por dudas que tuvieron los jueces. Entonces entra en escena la Sala B de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil.
En noviembre de 2013, los camaristas que la componen (Mauricio Mizrahi, Omar Díaz Solimine y Claudio Ramos Feijoo) accedieron al pedido del padre para revincularse con sus hijas, a pesar de que ellas se negaban, y se apersonaron en el colegio de Recoleta al que asistían las chicas, que tenían ocho y nueve años. Obligaron a las autoridades a sacarlas de sus aulas y llevarlas a la dirección, donde las esperaban los tres jueces federales, acompañados de un secretario, una psicóloga e incluso la defensora de menores. Camaristas de la Nación que fueron tipo grupo de tareas de la dictadura al colegio a
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