El líder cubano fue detenido por la policía colombiana, pero un compañero argentino, Antonio Cafiero, logró que el canciller Juan A. Bramuglia orden de Perón mediante consiguiera la liberación del joven dirigente.
Cuando Perón estaba exiliado en España, a principios de los años ’60, su delegado personal John W. Cooke quiso persuadirlo de asilarse en Cuba, pero el General prefirió la libertad de movimiento que tenía en España a pesar de Franco.
Durante su tercera presidencia, entre 1973 y 1974, Perón ordenó a su canciller Alberto Vignes votar en la OEA por el levantamiento del bloqueo contra Cuba y obligó a la empresa Ford a entregar a la isla una flota de coches adquirida con un crédito argentino.
Cuenta mi amigo Enrique del Percio que Antonio Cafiero visitó a Fidel en Cuba por última vez en 2000, poco antes de que George W. Bush comenzara su mandato. Ante su angustia por el reaccionarismo del tejano, el cubano le respondió: «¡Pero, chico! Con los republicanos siempre hemos podido negociar mejor que con los demócratas».
En el futuro próximo, los latinoamericanos necesitaremos mucho este pragmatismo. Aunque no se conocieron, los destinos de Perón y Fidel se cruzaron varias veces y se respetaron mucho. Sabían que sólo la unidad del continente puede traer la definitiva independencia y la justicia social.
Allá en el cielo latinoamericano, después de que el Comandante recupere el resuello, se presentará al General para incorporarse con el Che, Néstor, Chávez y tantos más al comando que prepara la cercana batalla celestial por la definitiva unidad e independencia del Continente. «
El libro "100 historias asombrosas de los Mundiales", de Leo Torresi y Ariel Borenstein, recrea…
Una mirada perturbadora sobre cómo el desmantelamiento de la salud pública le devuelve el protagonismo…
"La marca que deja el agua", debut literario de la dramaturga Laura Garaglia, transcurre en…
Danza, libros, teatro y mucho más. Mirá las propuestas para la semana.