Economía de guerra: el Ejército licita el arreglo de una camioneta oficial a cambio de «toneladas de membrillo»

Amparado en la lógica libertaria de desregulación y transacciones alternativas, un destacamento militar en Mendoza lanzó un insólito canje medieval para reparar un vehículo oficial con fruta perecedera. La iniciativa coincide con un drástico recorte en alimentos y el reclamo de la Armada por la falta de inversión en equipamiento básico.

Bajo el ala de un modelo económico que endiosa la libertad de mercado, el próspero capitalismo y la desregulación absoluta, la gestión de la defensa nacional parece haber retrocedido varios casilleros en la historia de la economía formal. En una maniobra tan insólita como sintomática de la época, el Ejército Argentino lanzó una licitación pública para refaccionar una camioneta Chevrolet S10 modelo 2010 a cambio de «toneladas de membrillo en fruta». La propuesta oficial, nacida en pleno siglo XXI, reemplaza la moneda de curso legal por el trueque puro, desnudando el estado de asfixia presupuestaria que atraviesan las fuerzas del país.

Desde la fuerza intentaron justificar el grotesco administrativo bajo el argumento de que el fruto posee «precios transparentes» que permiten equiparar los costos de los repuestos al valor económico del mercado. El pago con frutas fue diseñado por la Dirección de Remonta y Veterinaria para el establecimiento Cuadro Nacional, ubicado en San Rafael, Mendoza, bajo la premisa de que se trata de mercadería perecedera que no pudo ser colocada en el circuito comercial tradicional. La licitación, registrada bajo el número 84/13-0216-LPR26, convoca a los oferentes a una suerte de subasta medieval: los talleres interesados deberán ofertar cuántas toneladas de membrillo pretenden recibir a cambio del trabajo.

El listado de repuestos que el Ejército pretende conseguir a cambio de la cosecha mendocina es extenso y de alta complejidad mecánica. Incluye desde filtros de aire, combustible y aceite, hasta semiejes completos, masas delanteras con sistema ABS, rótulas, extremos de dirección, amortiguadores, kit y volante de embrague, bomba de agua y correas de accesorios. Quienes se postulen al trueque tendrán un plazo de treinta días para entregar y colocar las autopartes importadas y, recién veinte días después, el Estado les liquidará los haberes en cajones de fruta.

Esta insólita vuelta al sistema de permuta no es un hecho aislado, sino que sintoniza de manera perfecta con el espíritu de la «Ley de modernización laboral» aprobada por el oficialismo en marzo de este año. Aquella reforma ya había encendido las alarmas al habilitar explícitamente el pago de salarios mediante bienes o servicios en reemplazo de la remuneración económica. Lo que en el plano laboral se denunció como una precarización flagrante, hoy se traduce en la administración pública como la oficialización del desfinanciamiento: ante la falta de partidas presupuestarias líquidas, el Estado apela a la economía de subsistencia.

Compartir

Entradas recientes

El ajuste sin fin de Milei

Tras el paso del jefe de Gabinete Adorni por la Cámara de Diputados, el Gobierno…

7 mins hace

En San Isidro: un fin de semana a puro mate y pegadito al río

Empieza la 2° edición de Expo Mate. Tendrá música, talleres, degustaciones y charlas magistrales. La…

7 mins hace

La noche de los 90 años: el Obelisco festeja su aniversario con mapping 3D, shows en la calle Corrientes y subtes extendidos

Este sábado, el máximo ícono porteño será el centro de una celebración que incluirá intervenciones…

8 mins hace

El Gemelo Digital Social: “Está lejísimo de ser un oráculo tal como lo plantea el Gobierno”

El docente e investigador explicó que se trataría de "una maniobra de marketing" de La…

8 mins hace

«Un telegrama al futuro» de Elvira Hernández: crónicas poéticas desde la Santiago pinochetista

Una lectura sobre la potencia de la poeta trasandina a través de la antología recientemente…

12 horas hace