El color de la asunción: volvieron los cantos en los palcos y la fiesta popular en una plaza llena

Por: Agustín Álvarez Rey

El peronismo volvió al poder y la Asamblea Legislativa recuperó parte del color habitual. También volvieron los dirigentes de la CGT y los organismos de Derechos Humanos a ocupar sus históricos palcos. Afuera, en la plaza, una multitud.

La marcha peronista y el grito de “Alberto Presidente, Alberto Presidente” matizaron la espera desde que funcionarios y legisladores comenzaron a llegar al recinto y a la jura del presidente Alberto Fernández.

El primer expresidente en llegar fue Carlos Menem, que se sentó junto al estrado de la Presidencia acompañado por su hija Zulema Menem. Minutos más tarde llegó Eduardo Duhalde y se sentó en la misma fila. El gobernador Mariano Arcioni no dudó un segundo y se aceró a los mandatarios para sacarse una selfie.

Los palcos de la primera bandeja, las más destacada, volvió a estar ocupado por sindicalistas, intendentes y organismo de Derechos Humanos. También en el primer piso estuvo parte de la familia de Alberto Fernández y uno de los abogados de Cristina Fernández, Gregorio Dalbon.

Para los dirigentes de la CGT no hubo grieta. Héctor Daer y Hugo Moyano compartieron uno de los palcos de la izquierda.

Como suele suceder en estos casos, los primeros grandes aplausos de la jornada, que luego fueron acompañados por cánticos, llegaron de la mano de la mención formal de la fórmula presidencial.

En su camino desde Puerto Madero hasta el ingresó al recinto de Diputados, Alberto decidió dejar su impronta marcada: manejó su auto y, una vez dentro de Congreso, empujó la silla de ruedas de la vicepresidenta Gabriela Michetti hasta el recinto.

Muchas de las medidas anunciadas por el flamante presidente despertaron aplausos. La primera fue la decisión de declarar la emergencia sanitaria y la segunda fue la decisión de reformar la justicia e intervenir la AFI. Pero el único aplauso que unificó a todo el recinto fue la mención del “Ni una menos” y la apuesta a que se transforme en una “bandera de toda la sociedad”.  

Cuando el discurso terminó, hubo aplausos de pie pero no se cantó la marcha. Tampoco hubo papelitos y no bajaron banderas desde los palcos. El discurso anti grieta de Alberto también aplacó un poco el folklore peronista. La oposición salió del recinto conforme. La declaración anti grieta los hace sentir cómodos más allá de las menciones sobre el desastre económico y social.

Compartir

Entradas recientes

Comercio conquistó una nueva cautelar por los aportes solidarios y empantana la revisión de los convenios

Un juzgado de San Martín concedió el recurso en nombre del carácter alimentario de los…

10 horas hace

Vaca muerta y la paradoja de la abundancia

El invierno vuelve a exponer una contradicción que ya debería resultar insoportable: Argentina produce niveles…

10 horas hace

Denuncian un lockout y salarios adeudados en una textil de Vicente López: unas 50 familias afectadas

Los trabajadores de Khamsin SA advierten que la fábrica cambió de dueños y que están…

10 horas hace

Scaloni analiza «hacer un cambio» para la semifinal contra Inglaterra

El entrenador argentino, Lionel Scaloni, fue cauteloso a la hora de responder sobre el recuerdo…

10 horas hace

Lo que mi vieja me enseñó de Inglaterra

Ayer, lunes 13 de julio a las 3.57, se murió mi mamá. Le decían Beba…

12 horas hace