Después de la polémica por Calu Rivero, Gastón Luna fue uno de los relevistas que llevó el fuego sagrado rumbo a Río 2016. Lo eligieron por su historia de sacrificio y superación.

A pesar de sufrir en una de sus piernas erisipela una infección que genera dolor agudo jugó al rugby desde los ocho hasta los 27 años, cuando un derramamiento de retina amenazó con dejarlo ciego. Tuvo que dejar el deporte de contacto, empezó a correr y ni siquiera el ACV que sufrió por estrés en 2010 lo frenó: dos años más tarde completó su primera maratón, después se animó a participar de triatlones y ahora, además, hace el curso de guardavidas.
Entre los relevistas yo era único que no hablaba portugués pero me entendían y se emocionaron con mi historia. Todos contaron la suya, uno había entrado al Récord Guiness por correr maratones en la Antártida, una era de la Cruz Roja, otro de la ONU, que se crió en la calle, y que hoy está ayudando a chicos como él. Eligieron de todo, con distintas historias. Hicimos una amistad bárbara, cuenta mientras trata de recapitular todo lo que vivió un puñado de horas que jamás olvidará.
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