Las señales públicas que generan contenidos no comerciales siguen funcionando por el compromiso de sus trabajadores. Pero deben resistir fake news y la falta de autoridades producto del desdén del Gobierno de Javier Milei.

Nuestras señales se iniciaron con Canal Encuentro en 2007, y luego se crearon Pakapaka en 2010, Deportv en 2013, la plataforma Cont.ar en 2018 y, desde ese mismo año, existe Animar-MoCap (uno de los sistemas de captura de movimientos más grande de Latinoamérica).
El Estado nacional creó estas señales con el objetivo de generar canales educativos que enseñen, informen, entretengan e interpelen críticamente a la sociedad; de producir contenidos federales que representen a toda la República Argentina; y de acompañar los procesos de enseñanza y aprendizaje en todas las aulas del sistema educativo. Estos brindan un servicio de comunicación audiovisual cuya misión no es comercial, sino educativa y cultural.
Contenidos Públicos Sociedad del Estado ‒como parte integrante del sistema de medios públicos‒ desarrolló una política sostenida que enlaza el derecho a la comunicación con el derecho a la educación a través de la producción de contenidos audiovisuales. Todo esto es posible gracias a un equipo de trabajadores y trabajadoras profesionales especializados y comprometidos con la tarea.
En diciembre de 2023 los/las directores/as a cargo de las señales presentaron sus renuncias y desde ese momento quedamos acéfalos. En febrero de 2024, la intervención conjunta designada por el Decreto 117/24 nombró un gerente general, que renunció a los nueve días.
Desde esa fecha, no tenemos referentes ni jefaturas en ninguno de los canales, salvo la atención administrativa, que sigue su curso.
Pero, además de la situación crítica con relación a los puestos de trabajo, es preocupante el corrimiento del Estado de funciones que hacen a una democracia más sana y más plural. El acceso a la información, a la cultura y al entretenimiento está dentro de esas funciones.
Hace menos de una semana, se hizo viral un posteo en el que se anunciaba el cierre de Pakapaka. El texto estaba lleno de errores y la información, por supuesto, era falsa. Aun así, muchos medios de comunicación hicieron réplica de la noticia. Esta situación dejó en evidencia la necesidad de tener y sostener medios públicos que garanticen información fehaciente, chequeada y de acceso público y gratuito.
En un mundo donde la sobreinformación aporta más confusión que herramientas de conocimiento, planteamos el peligro de perder nuestras señales. Al día de hoy, no hay proyectos, ni producciones, ni presupuestos al respecto.
La acefalía es completa.
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