Tenía 94 años. "Era dulce y muy buena compañera", dijeron desde Madres de Plaza de Mayo.

Rosita tenía 94 años y vivía hace 69 en Lomas de Zamora. «Es lo único que me salva, la Plaza, la Plaza», le solía decir a Hebe de Bonafini. “Y va a estar ahí, porque pidió que la cremaran y, como todas las Madres, que sus cenizas estén donde estamos siempre: en la Plaza”, señalaron desde la organización.
Al único hijo de Rosa, Osvaldo Daniel, lo habían secuestrado durante la dictadura. Ese fue el comienzo de su lucha y se convirtió en una Madre de Plaza de Mayo. “Se lo llevaron a él y a un amigo. Nos dijeron que lo trasladaban por drogas a la ciudad de La Plata y que no nos moviéramos por 15 minutos, pero no esperamos” recordó alguna vez sobre esa desaparición que cambió su vida para siempre.
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