El flujo incontrolado de desechos y su deficiente gestión afectan la salud, ambiente y crisis climática. Fue tema de debate en un Congreso Mundial en CABA.

En tanto, el informe “Perspectiva Mundial de la Gestión de Residuos 2024 (GWMO 2024) advierte que si no se toman medidas urgentes, en 2050 los costos de la contaminación, la insalubridad y el cambio climático derivados de la deficiente gestión de residuos podrían duplicarse y alcanzar los 640.300 millones de dólares anuales (más que el PBI actual de la Argentina).
“Si queremos evitar este futuro, debemos cambiar los actuales esquemas de producción y consumo, pensando los productos para que puedan transformarse materias primas para nuevos procesos productivos”, apunta Atilio Sabino, presidente de la Asociación de Residuos Sólidos (ARS), e integrante de la International Solid Waste Association (ISWA).
Estas entidades organizaron el Congreso Mundial de Residuos ISWA 2025 que se realizó en el Centro de Convenciones de Buenos Aires del 27 al 29 de octubre.
Durante tres días, más de 1000 asistentes de 52 países analizaron cuestiones como la economía circular, la responsabilidad extendida del productor, el tratamiento de residuos orgánicos, la gestión de los residuos textiles, los basurales a cielo abierto, los rellenos sanitarios, el financiamiento, y la captura de gas metano para la producción de biogas.
Además, la deficiente gestión de residuos agrava el cambio climático al liberar metano (CH4) a la atmósfera, un gas de efecto invernadero con un poder de calentamiento global 20 veces superior al dióxido de carbono (CO2).
Los especialistas reunidos en el Congreso de ISWA coincidieron en que “reducir las emisiones actuales de gas metano tendría un efecto rápido en la mitigación del calentamiento global, ya que -a diferencia del dióxido de carbono que permanece durante miles de años en la atmósfera, el metano tiene una duración de apenas una década. Para esto, una de las medidas más importantes es minimizar el ingreso de desechos orgánicos mezclados con otros tipos de residuos a los rellenos sanitarios.
Por otra parte, la captura de gas metano y su conversión en biogas permite reducir emisiones, transformarlas en energía limpia y acceder a financiación mediante bonos verdes.
En este sentido, durante el Congreso se presentó el programa “To Good to Waste” (demasiado bueno para ser desechado), una iniciativa del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) que provee financiación y capacitación para la implementación de proyectos de gestión de residuos sólidos para mitigar las emisiones de metano.
El modelo tradicional de gestión de residuos, conocido como «Economía lineal» (producir, usar y desechar), resulta insostenible. Este modelo se traduce en un flujo masivo de residuos que, en muchas regiones, termina en rellenos sanitarios colapsados -o aún peor- en basurales a cielo abierto o en el mar.
El brasileño Carlos Silva, ex presidente de ISWA, se refirió al futuro de la gestión de residuos 3D: “hay que Desacoplar (el crecimiento de la economía del incremento de la generación de residuos), Descontaminar (los ecosistemas impactados por los residuos) y Descarbonizar (la economía mediante la captura de gas metano en rellenos sanitarios y su transformación en biogás)”, sostuvo.
En tanto, el estadounidense James Law, actual presidente de ISWA señaló: “la gestión de residuos no es solo una cuestión técnica, sino que refleja nuestros valores: si la tratamos como algo para ocultar, enterrar o quemar, tendremos un planeta colapsado y contaminado. Si la imaginamos como un recurso, tendremos un planeta sin residuos, sustentable y un futuro del que podremos estar orgullosos. Para eso debemos invertir en infraestructura, tecnología y educación ambiental”.
Entre los residuos, los plásticos son uno de los mayores dilemas globales: son un material útil para la industria y masivamente utilizado, cuya deficiente gestión provoca daños en los ecosistemas y la salud de las personas. Los microplásticos están hoy presentes en vegetales, animales y cursos de agua. Y al ser ingeridos, contribuyen a generar cáncer, diabetes, daños en los riñones, el hígado y la tiroides.
Según cifras del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cada año unas 8 millones de toneladas de plástico terminan en el mar, lo que equivale a vaciar un camión de basura por minuto. El problema es que -si bien es reciclable-, sólo un 10% de todo el plástico que circula en el mundo es efectivamente recuperado y reciclado. «Prevenir la generación de residuos plásticos debe priorizarse sobre su gestión», sostienen desde ISWA.
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