Por Alejandro Wall, editor de Deportes.
Los Juegos Olímpicos su historia lo demuestra son mucho más que un espacio de hazañas, épica, héroes, músculo y talento. Es el lugar donde las potencias juegan sus propios partidos. Por todo eso porque no es sólo deporte Tiempo entrega hoy con un suplemento especial sobre Río 2016. Sumar páginas a un diario autogestionado por sus trabajadores forma parte también de un compromiso con los lectores, que son los que han sostenido en todo esta etapa una lucha contra empresarios vaciadores y patoteros. Río 2016 se disputará dentro de un escenario que resultaba impensado cuando Lula da Silva apostó a organizar estos Juegos. El golpe contra Dilma Rousseff, la asunción de un desprestigiado Michel Temer, los problemas de seguridad y la aparición del zika, como relata en su nota Julián Martínez, son algunos de los problemas que se afrontan.
La Argentina cuenta en otro artículo Juan Manuel Danza tendrá a la delegación más grande de su historia olímpica iguala a la de Londres ’48 con 213 atletas, empujada por los deportes de equipo. Como el fútbol, que llega a Río de Janeiro envuelto en una crisis económica e institucional, con un entrenador interino, y una AFA intervenida, en los hechos, por el gobierno nacional. O como el básquet, cuya Generación Dorada tendrá en Río su despedida. El fútbol podría mirarse en el básquet. Fueron Scola, Ginóbili y compañía los que se plantaron contra los desmanejos y la corrupción dirigencial. Al fútbol no le vendría mal una rebelión de sus figuras.
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