La película de Victoria Chaya Miranda llegó a los cines con una historia inspirada en hechos reales. Carlos Portaluppi reflexiona sobre los costados más oscuros de algunos seres humanos.

“Es muy movilizante, porque son temas que siempre están vigentes. De golpe aparecen casos de tráfico de personas, tráfico de órganos, de niños, de pedofilia, de un montón de cosas que toman visibilidad, desaparecen y vuelven a aparecer, pero nunca terminás de enterarte cómo se resuelven realmente”, afirma Carlos Portaluppi, quien comparte protagónico con Diana Lamas. “Fue un lujazo trabajar con ese equipo, con gente realmente comprometida y con la que es un placer trabajar”, agrega.
Más allá del tema, a Portaluppi lo convocó la manera en que está contada la historia: “Es un guion realmente maravilloso que me conmovió mucho. Además, Victoria (Chaya Miranda) hizo un trabajo muy exhaustivo de investigación. Estamos hablando de un negocio internacional como la trata de personas, que compite cabeza a cabeza con el tráfico de armas y el narcotráfico en términos de crecimiento económico y rentabilidad. Hay gente que sigue haciendo cosas terribles para nuestra sociedad. Mi personaje está inspirado en alguien que existió y era conocido de la autora. Es una especie de homenaje a un amigo suyo, alguien muy cercano a circunstancias vinculadas al poder y que enfrentó la crueldad y la injusticia de distintas maneras.”
Portaluppi no llegó a conocer a esa persona, ya que había fallecido. “Pero ella me transmitió un poco la energía que tenía y cómo luchaba, tratando de encauzar las cosas con valores morales fuertes y haciendo algo por el bien común -puntualiza-. En ese sentido, fue más fácil componer el personaje. Después, meterse en la sordidez y en la oscuridad de la temática fue duro, aunque también un gran desafío interpretativo. Por suerte, Victoria tuvo el tino de no mostrar niños: los hechos están contados desde el punto de vista adulto.”
Para el actor, la película también habla de las consecuencias y del daño psicológico que puede generar en una persona adulta haber atravesado esas situaciones en la infancia. “Muchas veces ese tipo de violencia sucede dentro de ámbitos intrafamiliares. Entonces todo se trabajó con mucho cuidado y con información concreta para que resultara real. Y la manera en que el poder, en todas sus formas, muchas veces encubre o facilita estas situaciones también está muy presente en el guion.”
La película fue filmada en 2018. “Después nos tocó la pandemia y eso frenó todo. En su momento, el film no pudo tener el recorrido que merecía. Tuvimos que esperar y recién ahora existe la posibilidad de que nuestro trabajo vea la luz en las salas y llegue a la mayor cantidad de gente posible.”
Para Portaluppi, es una película que retrata cierta idiosincrasia latinoamericana, aunque podría funcionar perfectamente a nivel mundial, porque se trata de un problema global: “Estamos hablando de un tráfico internacional de niños sacados ilícitamente de sus países, con familias extorsionadas, personas engañadas y secuestradas. Tiene que ver con el costado más oscuro del ser humano.”
“Cada tanto está bueno estar del lado de la justicia, ¿no? Después de tantos villanos que me tocaron, la verdad es que fue un gustito muy lindo poder transitar este personaje. La posibilidad de contar historias, en el ámbito que sea, es hermosa. Mientras haya una historia linda para contar y transmitir el pensamiento de un autor, para mí siempre será un lujo y un privilegio.”
Actualmente, el actor protagoniza Maldita felicidad en el Metropolitan, bajo la dirección de Daniel Veronese, junto a Pablo Echarri, Paola Krum e Inés Palombo. “Estaremos hasta el 7 de junio y después arrancaremos una gira nacional. El teatro nos salva a los actores. Es un momento muy complejo para el país, con la poca cabida que tiene hoy el cine nacional. Nuestra industria está en peligro. Está siendo pisoteada y bastardeada por la actual conducción, que desfinanció absolutamente todo: la cultura, la salud, la educación y la ciencia.”
La esperanza de que el público acompañe siempre está. “Es una producción muy pequeña, que no cuenta con recursos para llegar masivamente al público. Lo movemos dando notas e invitando, desde nuestro pequeño lugar, a que la gente se acerque y se entere. Ojalá pueda seguir expandiéndose y llegar a la mayor cantidad de gente posible, porque este tipo de trabajos son películas fuertes y necesarias.” «
De Victoria Chaya Miranda. Con Diana Lamas, Carlos Portaluppi, Germán Da Silva, Osmar Núñez, Gustavo Pardi, Susana Varela, Esteban Prol y Mario Pasik. En cines.
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