Javo Ferreira: “Bolivia es la punta de lanza de resistencia de trabajadores campesinos y pueblos indígenas”

Por: Jorge Muracciole

El intelectual y activista boliviano analiza la nueva crisis que soporta el pueblo de su país y afirma que “la preocupación de las clases dominantes es que lo que está sucediendo en Bolivia genere un efecto contagio”.

A tan sólo seis meses de haber asumido, el gobierno de Rodrigo Paz Pereira se chocó con su intento de imponer a como dé lugar un proyecto privatizador y expoliador de los sectores populares, en sintonía con los regímenes de Argentina y Chile. Tal vez no haya evaluado la resistencia que enfrentaría. Javo Ferreira, analista de izquierda, exdirigente de la Central Obrera Boliviana, y secretario de la Universidad Siglo XX Llalagua explica esa realidad.

¿Cuál fue el origen de esta sublevación popular que generó una crisis profunda?

-El origen de esta sublevación campesina indigenista y obrera se encuentra en el ataque del nuevo gobierno a esos sectores. En concordancia con lo que viene sucediendo en todo el subcontinente, se lanzó el peso del ajuste en las espaldas de trabajadores y el pueblo. Apenas asumido, el gobierno puso en marcha rápido una serie de decretos y leyes, un tremendo gasolinazo, el incremento de los combustibles de casi el 100% y la liberación de impuestos a las grandes fortunas, a los grandes exportadores agro-industriales, las transacciones y el capital financiero. Hace tan solo un mes y medio, una ley (la 1720) prepara las condiciones para la mercantilización de la tierra. Entonces, las comunidades indígenas de Pando y Beni iniciaron una marcha desde las regiones amazónicas hasta La Paz. En 27 días de caminata recogieron solidaridad y la voluntad de lucha de los pueblos ciudades y comunidades.

Foto: Noticias Argentinas

-¿Qué ocurrió al llegar?

-Convergió con la solidaridad de la Confederación Sindical de Trabajadores Mineros y con la Central Obrera Boliviana que el 1° de mayo ya había declarado el inicio del Paro Nacional Indefinido exigiendo la derogación de estas leyes y otras medidas. Sin embargo, al pasar de los días, con el avance de la militarización de las carreteras y la represión policial, la indignación popular pegó un salto la respuesta popular. Hoy vemos un incremento sustancial de los bloqueos y movilizaciones a lo largo de todo el país, exigiendo la renuncia de Rodrigo Paz y de todo su gabinete. Bolivia se convierte en la punta de lanza de la gran resistencia continental de trabajadores campesinos y pueblos indígenas. Están emprendiendo planes de ajuste salvaje en Argentina, Chile, Ecuador. Una voracidad del imperialismo norteamericano para saquear nuestros recursos naturales y los bienes comunes, Esta pueblada es un ejemplo negativo para los planes de expoliación. Y muestra una vía posible como salida ante tanta barbarie

-Paz asumió con un voto de derecha pero con un discurso no extremo y en estos meses sus actos de gobierno han llevado a una deriva propia de las extremas derechas.

-Paz llegó al gobierno tratando de disimular su programa abiertamente liberal y antiobrero. Como se viene denunciando en cortes, asambleas y bloqueos, Paz y Edgar Lara conquistaron el voto de amplios sectores populares que, desencantados por los enfrentamientos internos del Movimiento al Socialismo, optaron por inclinarse ante la opción que consideraron la menos mala. Paz había prometido la idea de un capitalismo para todos, con prosperidad capitalista y desarrollo. Pero hemos visto en estos seis meses que todas esas promesas, no solo no se cumplieron sino que se transformaron en su absoluto contrario, en favor de los grandes grupos económicos. En un ataque tremendo Intentaron hacer en Bolivia lo mismo que hizo Milei en Argentina.

-La llegada a La Paz de la marcha fue el revulsivo que generó un cambio de magnitud de la oposición.

-La COB presentó un par de semanas antes del 1° de mayo un pliego único de demandas. Aumento de salarios superior al 20 % basándose en la inflación. Y una serie de derechos laborales, el repudio a una ley que criminaliza a la protesta social, una ley antibloqueos y un repudio a un proyecto de reforma laboral, ya retirado.

-¿Cuál es la situación de Paz?

-Tiene dos caminos: o renuncia voluntariamente o tendrá que irse en medio de una gran convulsión social. Se plantea en toda concentración y resistencia en distintas latitudes del país. Un punto que exacerbó la situación fue cuando Paz dijo que venía a solucionar la crisis de carburantes; que provocaba largas colas de abastecimiento en los surtidores y hoy tenemos “gasolina basura”, como se dice acá, la adulterada, que arruinó miles de autos, y está al doble precio. Este malestar influyó para que se sumen diversos sectores, que no responden a Evo Morales, ni a las marchas campesinas e indígenas pero que están indignados por la ineptitud del gobierno.

-Los gobiernos de la región se solidarizaron con el boliviano.

-Toda la derecha continental, Milei en Argentina, Noboa en Ecuador, Katz en Chile, incluso el Congreso derechista y golpista del Perú, han mostrado su preocupación por la resistencia del pueblo boliviano al ajuste. Y en ese sentido, la preocupación de las clases dominantes de la región es que lo que está sucediendo en Bolivia genere un efecto contagio y que ponga en cuestión los planes de Trump y del imperialismo para todo el continente.

-La destitución del presidente es el eje aglutinador. ¿Puede haber una salida más negociadora?

-Hay una disputa que se observa en todos los sindicatos, en todas las organizaciones, hay una enorme tendencia a la unidad presionada por las bases. Comprenden que esta batalla solo se puede ganar con una profunda unidad democrática desde las bases dispuestas al cambio. Un ejemplo es lo que ocurrió en el distrito 8: Paz corrompió con una camioneta 0 km a la directiva de la Junta Vecinal. Apenas entregó los rodados, hubo carteles; se les daba 24 horas para devolverlas o los dirigentes iban a ser desconocidos. Devolvieron la camioneta y a pesar de ello, las asambleas vecinales los recibieron con «chicotazos».

-En las últimas jornadas la dinámica represiva se ha incrementado.

-Hay centenares de detenidos y más de la mitad de ellos están siendo procesados por causas diversas: atentado a la autoridad, terrorismo, lesiones, etcétera. Muchos detenidos fueron inspeccionados en la cárcel de la calle Sucre, por organismos de DD HH y se les constató tortura. El gobierno de Paz pegó un salto en los mecanismos represivos, pero lejos de amedrentar a la población, lo que genera es más rabia.

-¿Qué escenario posible avisorás?

-Si renuncia Rodrigo Paz, asumiría el vice Edgar Lara y tendría que convocar elecciones en 90 días. Una salida que a mucha gente no le gusta, porque se prevé que serían elecciones amañadas, como las del 2025 y en el 2026. Nadie confía en el Tribunal Supremo Electoral que ha proscripto a Evo Morales. El otro escenario posible es que el gobierno logre mantenerse en un escenario de muchísima inestabilidad. «

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