Por octavo mes en el año, la inflación de los más pobres estuvo por encima del IPC. Una familia necesita 25.206 pesos para no ser pobre y $ 10.123 para no ser indigente.

De esta forma, la canasta que mide la pobreza creció casi 10 puntos porcentuales más que la inflación general.
En pesos, los montos necesarios para cubrir las canastas pisan los talones de los haberes más bajos. Una familia compuesta por un hombre, una mujer y dos menores necesita $ 10.123 para no ser indigente y $ 25.206 para no ser pobre. En tanto, un hombre adulto necesita $ 3.276 para no ser indigente y $ 8.157 para no ser pobre. El Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) se ubica actualmente en $ 11.300, mientras que el Haber Mínimo Jubilatorio (HMJ) está en $ 8.637.
Si en la familia descripta en el párrafo anterior ambos adultos perciben el Salario Mínimo, no llegan a cubrir la canasta de pobreza. Acumularían $ 22.600, contra los $ 25.206 que necesitan para no ser pobres. En tanto, un jubilado que percibe el Haber Mínimo supera por menos de $ 500 lo necesario para no ser pobre. Esto, sin tener en cuenta la cantidad de dinero que invierte un jubilado promedio en medicamentos, estimado entre 4 y 8 medicamentos diarios, cuyos precios oscilan entre los $ 150 y los $ 1.200, según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
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