La inacción de Milei frente a la interna libertaria amenaza con paralizar el gobierno

Por: Tatiana Scorciapino

Los integrantes del “desgobierno” libertario ya no se esfuerzan por ocultar su imposible convivencia que empieza a tener efectos concretos en la gestión de su líder, que no va para atrás ni para adelante.

Un viejo líder de magnitudes políticas todavía inconmensurables desarrolló en su manual de Conducción Política la importancia de la unidad de concepción para la unidad de acción. La Libertad Avanza, el partido que desde su concepción se arrogó la consolidación de un nuevo paradigma político, que construyó sus propias doctrinas y que trabajó por poner a Javier Milei en la misma escala de valores que Juan Domingo Perón hoy no es más que un grupo de enemigos que se mueven por obra y gracia de la improvisación. Dejando a la interna del ex Frente de Todos a la altura de una pelea de centro de estudiantes, los integrantes del «desgobierno» libertario ya no se esfuerzan por ocultar su imposible convivencia que empieza a tener efectos concretos en la gestión de su líder que, reconocen en silencio desde ambos lados, no va para atrás ni para adelante.

El escándalo que tiene a Manuel Adorni como protagonista de una investigación judicial por supuesto enriquecimiento ilícito logró lo que ningún otro conflicto oficialista había conseguido hasta ahora: un cese de fuego real y el aglomeramiento de las tropas para trabajar en pos de un bien común. Desde entonces, y pese a los sobreactuados encuentros de trabajo que montan semanalmente desde el oficialismo, la gestión libertaria está paralizada. “Hay muchas resoluciones y políticas que tardan semanas en firmarse porque todo conlleva un rechequeo de cada coma por el tema de Karina y Santiago”, lanzó con resignación un ministro ante la consulta de Tiempo.

El “tema” al que hace referencia el miembro del gabinete es ni más ni menos que una interna que desde hace tiempo se mueve en el terreno personal. El estallido de la noticia del viaje del jefe de gabinete y su mujer a Nueva York se dio en el mismo momento que Karina Milei, ama y señora de la guillotina libertaria, se disponía a avanzar sobre el control político de la SIDE, el ARCA, y el Ministerio de Salud al que Luis Caputo y Carlos Guberman tuvieron asfixiado en las últimas semanas. Pero el escarmiento público de su favorito obligó a frenar en seco la operación.

La hermana presidencial no tolera a Santiago Caputo y ya no lo disimula. Diversos testigos visuales de los escasos encuentros que los ex miembros del Triángulo de Hierro reconocen que la tensión es palpable y que las interacciones entre ambos son mínimas. “Hace un tiempo que ella sólo lo saluda y después no vuelve a mirarlo”, confió a Tiempo un conocedor de la dinámica política del gobierno. Las razones abundan y son por demás conocidas. La convicción de Karina -y que no comparten en otros espacios del gobierno- sobre la participación necesaria del asesor para la filtración de los audios de Diego Spagnuolo que culminó en la causa ANDIS, que se aproxima a tener novedades, es uno de los detonantes de este quiebre. El aumento del invisible poder del hermano del alma de su hermano de sangre es otro de ellos.

Para la presidenta de LLA, Caputo no debería ser más que un mero asesor dedicado estrictamente a la construcción de la estrategia comunicacional de Milei, circunstancia que choca de frente con la realidad que ella misma colaboró en construir. En los albores del gobierno, cuando no eran más que un grupo de conocidos unidos por las carambolas de la democracia nacional, Caputo fue el único que supo usar los fierros a su favor y construir su fortaleza en las áreas más importantes del organigrama estatal. Dedicada a cuidar a su hermano, El Jefe dejó que el gurú se asiente y hoy, a más de dos años de gobierno, la secretaria general de la presidencia se enfrenta cara a cara con su propia decisión: Santiago Caputo es el gobierno y el gobierno es Santiago Caputo.

El presente tiene a Karina ladeada por Martín y Eduardo “Lule” Menem, las cabezas detrás de la estrategia legislativa y los armados nacionales. Los enemigos íntimos del asesor, quienes tampoco disimulan su desprecio por el cuarentón, hicieron uso y abuso de la vendetta política con la confección de listas en los territorios que dejaron deliberadamente afuera a militantes que le rezan al líder libertario desde mucho antes que los riojanos desembarcaran en LLA. Con estos resquemores todavía sin saldarse, las riñas internas de bajo calibre encontraron terreno fértil para su reproducción.

Hace más de 48 horas Twitter, la calle digital que habita la juventud mileísta, es escenario de una nueva disputa entre la militancia celestial y el diputado nacional Sebastián Pareja, alfil karinista de la primera ola, por el control del poder político en la Provincia de Buenos Aires. Mientras la mesa política de Javier Milei se reunía en el despacho del jefe de gabinete para intentar mostrar una unidad que no existe y delineaban una estrategia parlamentaria que les permita levantar la cabeza después de semanas de conflictos judiciales, en el terreno digital los tuiteros se desconocían.

Luego de que Daniel Parisini, alias Gordo Dan, se pronunciara en La Misa en contra de la decisión de Pareja de denunciar a tuiteros, la diputada nacional, Lilia Lemoine salió a apuntar contra el genetista fundador de Las Fuerzas del Cielo, la orga referenciada en Caputo, y desde entonces todo fue in crescendo. Las cuentas de tuiteros reconocidos dentro del mundillo libertario introdujeron el fantasma del rompimiento y el caos digital forzó a que dirigentes de La Libertad Avanza salgan a intentar calmar las aguas. “Por favor, ninguno deje de seguir a Milei. Tenemos la chance histórica de cambiar este país. No la dejemos pasar”, tuiteó el legislador Agustín Romo, quien días atrás dejó de ser presidente del bloque de La Libertad Avanza en Provincia de Buenos Aires, cargo que ahora ocupará el parejista Juan Osaba.

La revolución en la granja tuitera no se frenó siquiera con los medidos retuits que el presidente hizo en las últimas horas de un lado y otro de la interna. El mayor gesto de apoyo político que sabe brindar el líder libertario cómodo en una inacción que amenaza con deglutirlo empezó a tener gusto a poco incluso para los propios. “Javier no va a decidir entre unos y otros porque quiere a Karina y Santiago de la misma forma. El problema es que esto no da para más”, dijo con pesar un referente libertario de la primera ola. Cercados por un terror que no les pertenece, desde los dos lados de la interna libertaria saben ya de memoria que tendrán que matar para poder sobrevivir.

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