Columna de opinión.
Un par de días antes se recordaba la toma del Palacio de Invierno, un acontecimiento que conmovió al mundo, al decir de su historiador John Reed. Un hecho que marcó a fuego a todo el siglo XX e imprimió el ritmo a la clase trabajadora y al sistema capitalista mientras estuvo vigente. Tuvo influencia decisiva incluso en la cultura de varias generaciones.
Pero solo hubo un enviado de un medio gráfico local, Tiempo Argentino. Había de un canal, Barricada TV, y nadie más que quisiera reflejar cómo se vivían esos días en la Rusia actual.
Es cierto que el periodismo de hoy día no es el mismo del de hace una década, sin ir más lejos. Que los costos son altos, que desde el punto de vista empresarial, la información circula de tal modo que todo lo que ocurre en cualquier lugar del planeta se conoce al instante. Y cualquier administrador sin visión periodística puede creer que se trata de gastos que no reportan beneficios.
Para Tiempo, en cambio, es fundamental buscar poder estar donde resulta clave ver lo que ocurre con la mirada que reclaman nuestros lectores. Esos lectores y asociados que valoran el esfuerzo que significa tener enviados en el sur del país para contar con la mejor información y una óptica acorde sobre el caso Maldonado, por ejemplo.
También lo fue en este caso para tener un enviado a esos lugares donde hace un siglo el destino de la humanidad daba un giro trascendente. Y mostrar con ojos argentinos, los ojos de Tiempo, qué queda de esa utopía. «
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