El sector agrario confirmó su vínculo con Juntos por el Cambio. Los exportadores creen que el naufragio del Presupuesto 2022 impide al Ejecutivo aumentar las retenciones.

Este sábado la movilización cosechó los respaldos que JxC había comprometido desde las roscas que se tejieron en las últimas semanas. Como si fueran a la disputa del electorado ultra del mundo agrario, en Plaza de Mayo aparecieron la titular del PRO, Patricia Bullrich; el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el diputado Diego Santilli, entre otros. Bullrich fue a capitalizar dividendos políticos luego de respaldar los reclamos más duros de ese sector. Larreta volvió a acercarse a una comunidad que le resulta esquiva y lo cuestiona por blando. Cada uno por su lado, se dejaron fotografiar rodeados por el mismo microclima que respiraron durante los banderazos organizados en los últimos dos años.
La movida no cuenta con el respaldo público de toda la Mesa de Enlace y hay entidades que no acuerdan con el endurecimiento de las medidas, pero la movilización llevó a la calle las presiones que la Mesa impulsó con poco éxito en tribunales y también en el Congreso, donde distintas filiales de la SRA han presentado amparos para dejar sin efecto las retenciones porque consideran que sin el Presupuesto 2022 vencieron las facultades delegadas por el Congreso al Ejecutivo para que fije las retenciones. Según los querellantes, deberían volver a ser debatidas en Diputados, pero todos los recursos quedaron en un limbo porque la Corte ya falló con anterioridad contra la multinacional Cargill y consideró que los amparos no son recursos válidos para esta controversia. En la previa de este tractorazo el juez federal de Córdoba, Ricardo Bustos Fierro, hizo lugar a una demanda colectiva impulsada por la SRA con el mismo argumento. Pero es posible que siga el mismo derrotero.
En el Congreso el road show de lobby agroexportador no derivó en otra cosa que apoyos para el tractorazo y el compromiso opositor de negarse a avalar cualquier aumento en las retenciones. En esa búsqueda también hubo otra señal desde Córdoba, con el proyecto impulsado por el gobernador Juan Schiaretti para reducir a cero las retenciones, en un plazo de seis años con créditos a cuenta del Impuesto a las Ganancias.
Las retenciones también están en la mira del FMI aunque el ministro de Agricultura, Julián Dominguez, aseguró que «no habrá aumento en los próximos dos años». La aclaración calmó a los sectores menos intransigentes del agro, pero los más duros no pudieron disimular un espíritu destituyente ante una opinión pública conmovida por la inflación. Aun así, los exportadores no tuvieron en mente hablar de precios, ni cómo influyen en aumentarlos. Prefirieron hablar solamente de bajar impuestos.
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