Algunas observaciones sobre el show de Living Colour en C Art Media y su revolución inconclusa

Por: Sebastián Feijoo

La banda liderada por Vernon Reid y Corey Glover repasó su trilogía fundacional con una intensidad que desmiente cualquier lectura nostálgica. Puede que el mainstream haya mirado para otro lado, pero las canciones y su forma de interpretarlas siguen siendo relevantes y contemporáneas.

Living Colour llegó este martes al C Art Media dentro de la gira 40th Anniversary Tour y dejó claro desde la primera nota que no ganan por nostalgia. A casi cuatro décadas de su formación, Vernon Reid, Corey Glover, Doug Wimbish y Will Calhoun siguen siendo una banda cuya fuerza reside en la calidad de sus canciones y su audacia para interpretarlas. Durante casi dos horas encendieron un reducto de Chacarita repleto, con un público vibrante que coreó letras, riffs y guiños. A continuación, algunas reflexiones sobre una noche casi perfecta donde todo estuvo donde tenía que estar. Exactamente al revés de lo que sucede en casi todo el resto del país y el mundo.

-Trilogía invencible: Living Colour irrumpió en la escena global como un huracán multicolor con Vivid (1988). Era rock, blues, hard rock, funk, soul y mucho más. Los “descubrió” Mick Jagger, les consiguió un contrato discográfico –en aquella época los sellos pagaban por grabar un disco– y enseguida empezaron a jugar en las grandes ligas, de la mano del mega hit “Cult of Personality”. Muchos ni siquiera entendían que cuatro afroamericanos pudieran hacer rock –a lo sumo recordaban a Hendrix como una estatua intocable, pero la asumían como una letra muerta–, pero les resultaba imposible resistirse a ese magma multicolor. Time’s Up (1990) profundizó aquella experimentación: riffs más afilados, grooves más retorcidos, la aparición del thrash/hardcore, ritmos congoleños y lo que quieran imaginar. La banda comandada por Vernon Reid (guitarra) y Corey Glover (voz) iba por más y lo lograba. En 1992 el bajista Muzz Skillings se fue del grupo y muchos temieron que el cuarteto de Nueva York perdiera su química incomparable. Pero no. Apareció Doug Wimbish y sonaron todavía mejor. Uno de esos extraños casos en los que el “chico nuevo” reemplaza a un histórico y por talento y carácter casi casi hace que lo olvidemos. El nuevo cuarteto –que se sostiene hasta hoy– lanzó Stain (1993), su disco más oscuro y agresivo. Esa trilogía imbatible marcó la cultura rock de los ’90 y mantiene su vigencia hasta el día de hoy. No hay muchas bandas que hayan sacado tres discos de corrido así de demoledores. Después se separarían y volverían. Sacarían discos buenos, aunque menos inspirados y sorprendentes. Pero esa trilogía debería enseñarse en los colegios –bueno, por lo menos de EE.UU.–.

Foto: Prensa / ph Alejandro Kaminetzky

-Los cuatro Living Colour son muy, muy grosos.
Vernon Reid: Es un gran compositor y un arquitecto sonoro. Sus riffs no solo constituyen la columna vertebral de las canciones de la banda. Alterna fiereza con sutileza, maneja el vocabulario de múltiples géneros y desarrolló un sonido inconfundible. Sus influencias de free jazz alteraban a muchos colegas. El gran guitarrista, aunque poco afecto a la reflexión, Yngwie Malmsteen alguna vez dijo que Reid “siempre tocaba las notas equivocadas”. Incomodar es una parte importante de la buena música y el arte.

Corey Glover: Mientras gran parte del rock de la época se inclinaba hacia la estética rap o glam-pop, Glover mantenía la tradición de cantar desde el corazón y con técnica. Con influencias de soul y blues, interpretaba hard rock y todo lo que la banda necesitara. Sus fraseos pueden ser melódicos, desgarradores o casi percutivos. Su carisma también suma mucho en público. Dato sin ninguna importancia: actuó en Pelotón con Charlie Sheen.

Will Calhoun: Un escultor de ritmo. Su batería combina fuerza, sutileza y sofisticación técnica: desde grooves imposibles de seguir con facilidad hasta polirritmias complejas que guían la tensión y la liberación de cada tema. Nunca intenta hacer un circo de sus performances, construye paisajes dinámicos, acompaña cambios de intensidad, orquesta silencios y explosiones, y convierte cada canción en una entidad única.

Foto: Prensa / ph Alejandro Kaminetzky

Doug Wimbish: Desde su llegada en Stain, Wimbish redefine la noción de bajo en el rock. Sus líneas no solo marcan la armonía ni sostienen el groove: exploran texturas, ritmos cruzados y polirritmias que amplían el espectro de la banda. Capaz de mantener un pulso hipnótico o dispararse en riffs que dialogan con Reid y Calhoun, Wimbish convierte la base rítmica en un terreno de juego, donde lo inesperado es parte del lenguaje musical.

-Somos mucho más que cuatro: Living Colour funciona como un organismo musical donde cada miembro aporta una voz, pero ninguna domina. Juntos crean algo que trasciende la suma de las partes. Reid edifica riffs y arreglos casi impresionistas, Wimbish teje redes rítmicas invisibles, Calhoun moldea el tiempo y la dinámica, y Glover atraviesa todo con una voz que desafía convenciones. En escena, las canciones crecen porque están vivas. Algunas ofrecen nuevos arreglos, otras agregan algún espacio para la improvisación y un espíritu lúdico siempre está presente. En estas cuatro décadas se separaron drásticamente una vez y se toman recesos pronunciados en forma recurrente. Pero cuando se juntan renuevan toda su magia colectiva.

Foto: Prensa / ph Alejandro Kaminetzky

-La aplanadora del rock-heavy-funk-soul-punk-blues-ritmos africanos: Living Colour tomó el C Art Media y no lo soltó durante casi dos horas. No se trató de nostalgia. Las canciones tienen la misma frescura que en los ’90 y las tocan siempre con alguna pequeña vuelta de tuerca. La mayoría del repertorio se centró en Vivid, con pequeñas joyas de Time’s Up y Stain. En el rubro sorpresas se destacó la versión de “Hallelujah” (Leonard Cohen), que sostuvieron Reid y Glover con profundidad y emoción. La banda no necesita pantallas ni efectos: solo las palabras Living Colour mutaban de color y forma sobre el fondo del escenario. Lo que mandaba era la música. El sonido díscolo del C Art Media tampoco fue una gran dificultad para la banda, aunque dificultó apreciar algunas de sus sutilezas. Es cierto que Glover ya no rebota por el escenario ni se cuelga de ninguna estructura. Pero canta con la autoridad y precisión de siempre. Y los clásicos la rompieron, como siempre: “Go Away”, “Pride”, “Love Rears Its Ugly Head”, “Type”, “Solace of You”, “Cult of Personality” y el cierre punk con “Should I Stay or Should I Go” (The Clash), entre otros. Faltaron “Elvis Is Dead” y “Ausländer”, pero todo no se puede. La vida es una sola y es muy feo andar quejándose por ahí todo el tiempo.

-La marcha del orgullo. Living Colour no solo quiere divertirse. Toda la banda tiene una larga historia de militancia política y reivindicación de los derechos de los afroamericanos y más. Vernon Reid y la banda se vincularon a la Black Rock Coalition desde sus inicios, movimiento que buscaba garantizar visibilidad y libertad creativa para músicos negros en el rock y combatir los estereotipos de la industria musical. Esa postura se refleja en canciones como “Cult of Personality” y “Open Letter (To a Landlord)”, entre muchas otras. El martes en el C Art Media Will Calhoun tocó con una remera que combinaba la bandera argentina y la imagen de María Remedios del Valle, homenajeando a la histórica figura afrodescendiente conocida como la Madre de la Patria. También difundió en sus redes su historia. Living Colour demuestra así que su música confronta, celebra y conecta con la identidad afro y la justicia social, haciendo de su trayectoria un llamado a reflexionar y resistir a los opresores del mundo.

Foto: Prensa / ph Alejandro Kaminetzky

-Breve intervención de un cincuentón. Aunque muchos no puedan ni imaginarlo, cuando apareció Living Colour no existía Internet ni Spotify. Ni siquiera los MP3. La información llegaba en cuentagotas y muchas veces deformada. Escuchar a Living Colour abría la mente. Pero también leer reportajes a sus integrantes. Vernon Reid solía mencionar como influencias a John Coltrane, Ornette Coleman, Thelonious Monk y hasta al artista plástico Jean-Michel Basquiat. Si eras joven y entusiasta salías a tratar de interiorizarte en ese mundo que estaba por afuera de la cultura rock tradicional. Es decir, los Living Colour te hacían mejor persona.

-Pequeña digresión, casi final. Quizás pocos se acuerdan, pero Living Colour, Faith No More, Primus, Mr. Bungle, Fishbone y algunos otros interpretaron en los ’90 una revolución inconclusa. Tenían músculo de rock, pero tocaban y entrecruzaban múltiples géneros. Esa revolución, construida con audacia y riesgo, también incluía estudiar en profundidad sus instrumentos e intentar hacer algo nuevo con ellos, pero sin caer en un exhibicionismo pomposo ni hueco. Desafiaron reglas y estereotipos. Perdieron: al fin y al cabo, la industria suele preferir productos más superficiales. Pero sus discos y búsqueda siguen vigentes.

-Memoria y balance. Los años pasan, el mundo es otro, Glover, Reid, Calhoun y Wimbish se mueven un poco menos, pero la banda la sigue rompiendo en vivo y las canciones siguen firmes. Es inexorable: más temprano que tarde van a volver y la van a seguir rompiendo.





Living Colour en el C Art Media

Martes 24 de febrero de 2026.



Lista de temas:

  1. “Leave It Alone”.
  2. “Middle Man”.
  3. “Memories Can’t Wait”.
  4. “Ignorance Is Bliss”.
  5. “Go Away”.
  6. “Funny Vibe”.
  7. “Bi”.
  8. “Open Letter (To a Landlord)”
  9. Will Calhoun drum solo.
  10. “This Is the Life”.
  11. “Pride”.
  12. Doug Wimbish bass solo.
  13. “Glamour Boys”.
  14. “Love Rears Its Ugly Head”.
  15. “Type”.
  16. “Time’s Up”.
  17. “Cult of Personality”.

Bises
1. “Solace of You”.

2. “Should I Stay or Should I Go”.

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