Marco Camagni: «Todos estos proyectos suponen un elevado grado de empoderamiento»

Por: Gastón Rodríguez

El gerente de Programas para la Argentina, Paraguay y Uruguay del FIDA explica la importancia del financiamiento a pequeños agricultores y comunidades indígenas para reducir la pobreza.

Actualmente el FIDA está cofinanciando tres programas en la Argentina: el Programa de Desarrollo Rural Incluyente (PRODERI), el de Inserción Económica de los Productores Familiares del Norte Argentino (PROCANOR) y el de Desarrollo de las Cadenas Caprinas (PRODECCA). Los tres son ejecutados por la Dirección General de Programas y Proyectos Sectoriales y Especiales de la Secretaria de Agroindustria de la Nación, que después la reciente reorganización ministerial fue incorporada al Ministerio de Producción y Trabajo, y apuntan a reducir la pobreza rural invirtiendo en organizaciones de pequeños agricultores y en comunidades indígenas, con el objetivo de que generen sus propios ingresos.

El instrumento para lograrlo son los proyectos de inversión y planes de asistencia técnica preparados por las organizaciones de beneficiarios con el apoyo de técnicos de las provincias y de instituciones públicas con las cuales se articulan acciones en el territorio. «Estos proyectos son originados por los mismos beneficiarios y responden a sus prioridades, por lo cual el grado de empoderamiento es muy elevado», explica a Tiempo Marco Camagni, gerente de Programas para la Argentina, Paraguay y Uruguay del FIDA. Camagni explica que «al mismo tiempo el proyecto proporciona acompañamiento y asistencia técnica para fortalecer no sólo aspectos productivos o de comercialización sino también organizacionales y de gestión de cada actividad productiva como un negocio, lo que es la clave para la sostenibilidad de estas acciones».

A la fecha los principales resultados se han logrado en el PRODERI –que cubre 17 provincias argentinas con un monto total de 150 millones de dólares–, con alrededor de 350 proyectos de inversión ejecutados con la participación de casi 20 mil familias rurales que mejoraron su calidad de vida e incrementaron sus ingresos gracias a la suba en la productividad. «Un aspecto importante –continúa Camagni– es la búsqueda de alianzas con el sector privado formal, que representa una oportunidad para la inclusión de estas organizaciones de productores en cadenas de valor. Por ejemplo, hay una relación comercial incipiente pero con mucho potencial entre una cooperativa de productores de hortalizas de La Plata y el Hotel Hilton de Puerto Madero: desde hace un par de meses, el hotel le compra sus productos a la cooperativa. Oportunidades similares con otras empresas se están explorando».

Por último, desde FIDA aclaran que «la responsabilidad directa para la implementación de los proyectos es de los gobiernos de las provincias participantes a través de acuerdos con el gobierno nacional». «

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