La serie francesa de Netflix retrata las llamativas estrategias de Elvira para llamar la atención de su familia. ¿Se viene la segunda temporada?

Así comienza Mytho (o Mitomanía), la serie francesa de seis capítulos de Netflix que despertó cierto debate en relación a la mentira, y en relación al feminismo. Creada por Anne Berest y Fabrice Gobert, escrita por la novelista Anne Berest y protagonizada por Marina Hands, Mathieu Demy, Marie Drion, Jérémy Gillet y Zélie Rixhon, es lo suficientemente sagaz como para no caer en las trampas -propias- a las que la tienta su planteo original.
Es que luego de la decepción que produce en su familia el descubrimiento de la verdad, entra en juego hasta dónde se puede mantener una mentira, al mismo tiempo que cómo ciertas prácticas vedadas a los “ciudadanos comunes”, es legítima para los que se ven sojuzgados por tanto tiempo (en este caso, una mujer, con todo el riesgo que eso conlleva). De hecho la opinión a partir de los avances de las serie o sólo de ver su primer capítulo (ya un hábito en un sector de los fans de series) ha llevado al juicio -y la sentencia- fácil.
Pero la salida del drama para imponer toques de comedia y del absurdo la llevan por otros caminos al esperable, y eso es lo que permite la reflexión acerca de los tópicos que propone en tiempos de mucha fake news y mucho (pero aún no suficiente) feminismo. La segunda temporada -aún no confirmada aunque con fuertes versiones, en especial a partir de artículos que hablan de ella- puede develar hasta dónde Mytho se convertirá en tal en el micromundo serial o quedará como un producto más de relleno.
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